#Hoy se sabe cómo estaba estructurada la STASI y que su meta era la mantención de un sistema de "vigilancia total", que incluía centros de detención, prisiones, campos camuflados de aislamiento, búnkeres ocultos, aviones de reconocimiento, estaciones de escuchas telefónicas y lugares secretos de ejecución. Una de sus cárceles más temidas era la de Erfurt, que pronto se convertirá en museo. Ex prisioneros, como Joachim Heise, nos cuentan su horrible historia y teme que con un museo la auténtica verdad pierda su significado.