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Deutsche Telekom, después de la tormenta

17 de julio de 2002

Tras el cambio en la dirección del gigante alemán de las telecomunicaciones Deutsche Telekom, hay urgentes tareas que atender. Acusan al gobierno alemán de intervenir en las decisiones del consorcio.

Telekom mit schwacher Halbjahresbilanz
Rosa, el color de Deutsche TelekomImagen: AP

Con la dimisión de Ron Sommer al cargo de presidente de Deutsche Telekom no sólo se ha producido un cambio en la dirección del consorcio. La designación de Helmut Siehler al frente de la empresa, por un período transitorio de seis meses, responde al objetivo de definir una nueva estrategia en el rumbo de la empresa. El nuevo capitán, Helmut Siehler delineó brevemente las prioridades de su gestión:

"En primer término habrá que encontrar una estructura definitiva en la dirección de Deutsche Telekom, en segundo lugar apoyaremos fuertemente las medidas de consolidación financiera que fueron introducidas por la anterior dirección."

El nuevo vicepresidente, Gerd Tenzer, un reputado ingeniero que cuenta con una larga trayectoria en el consorcio, será responsable de la dirección operativa. Urgente es reducir el alto endeudamiento de 67.000 millones de euros. El presidente del consejo de vigilancia, Hans Dietrich Winkhaus, señaló la reducción de los costos de operación en todas las áreas, el mejoramiento de la calidad y eficiencia en los servicios de la operadora. También hizo hincapié en la venta de la red de cable de televisión. Winkhaus se mostró confiado en que siguiendo estos puntos se podría mejorar la posición de la empresa en el corto y mediano plazo.

Urgente reducir la deuda

Ron Sommer se había propuesto el reducir la deuda del consorcio en el transcurso del año hasta situarla en los 50.000 millones de euros, pero tuvo que abandonar su propósito. La venta de la red de cable de televisión al consorcio estadounidense Liberty Media, que hubiera producido ingresos de 5.500 millones de euros, fracasó por el veto de las autoridades alemanas anti-monopolio. Otro revés para Sommer fue el tener que posponer la salida a bolsa de la filial de telefonía móvil "T-Mobile," debido a la caída de cotizaciones. De haber colocado a la dependencia exitosamente en el mercado bursátil, le hubiera redituado a Sommer ingresos del orden de 10.000 millones de euros.

Es muy probable que al continuar con el programa de saneamiento de la empresa sea necesario reducir aún más la plantilla laboral. Durante la gestión de Sommer, fueron recortados 100.000 puestos de trabajo. El proceso de transición de antiguo monopolio estatal a consorcio global significó un trago amargo para los empleados.

Critican "maniobra electoral"

El tono en la reacción de los partidos conservadores, refleja la neurosis electoral que domina el ámbito político alemán. Después de criticar al gobierno por mantener a Sommer, la oposición ahora lo culpa por su dimisión. Los argumentos son tan vastos como la imaginación: también se critica al gobernante partido socialdemócrata por mantener un 43% de las acciones en el consorcio. La oposición asegura que la solución encontrada no resistirá mas allá del día de las elecciones. El secretario general de la Unión Demócrata Cristiana, Laurenz Mayer, subrayó la avanzada edad del nuevo presidente del consorcio. "Es un hombre de 72 años de edad. No quiero ser grosero con él, pero su elección representa un daño para la empresa. Se trata de un consorcio internacional y no es posible que no se sepa que rumbo tomar."

El ministro alemán de finanzas, Hans Eichel rechazó que el gobierno haya orquestado la dimisión de Sommer. "La iniciativa surgió en el seno del consejo de vigilancia y no del gobierno, dijo, el gobierno se sumó a la iniciativa." Fundamentando su argumentación, Eichel indicó que existe una ley de accionistas, según la cual el presidente de la empresa es la máxima autoridad competente, en segundo término le sigue el consejo de vigilancia. En dicho consejo, el estado tiene representación, pero no está en el presidium del gremio. "Por supuesto que el gobierno participa en las consultaciones, afirmó Eichel, pero la iniciativa fue del presidente del consejo de vigilancia."

No a la intervención del estado

Uno de los fundadores de Deutsche Telekom, Christian Schwarz-Schilling, quien fuera el artífice de la transformación de la empresa de correos alemana, Deutsche Post, en un consorcio internacional y formulara un plan para su privatización, afirmó que la destitución de Sommer debía haber tenido lugar hace mucho tiempo. Según el político democristiano, "Sommer tomó muchas decisiones equivocadas. La nueva dirección tiene la tarea de llevar nuevamente a la empresa fuera del área de números rojos," dijo.

El presidente de la Confederación de la Industria Alemana BDI, Michael Rogowski expresó su confianza al nuevo presidente del consorcio, Helmut Siehler. Rogowski rechazó enérgicamente que su nombramiento responda a influencias políticas. "El intervenir políticamente en las decisiones de una empresa es un error y lo que ha sucedido en Deutsche Telekom muestra que la empresa debe ser privatizada por completo lo antes posible." Acertada o equivocada la decisión de sustituír al antaño empresario estrella, lo cierto es que su dimisión costará a la empresa una suma millonaria. Ron Sommer contaba con un contrato hasta el año 2005 y tendrá que recibir una indemnización de por los menos 1.5 millones de euros anuales durante el lapso de tres años. Los costos acumulados del consorcio por todos los jefes despedidos hasta ahora, alcanzan los 15 millones de euros.

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