Divisas sudamericanas pujantes
9 de agosto de 2005
Chile continúa siendo "un modelo de reforma", acaba de constatar el Fondo Monetario Internacional (FMI). En Argentina siguen creciendo las exportaciones. Al mismo tiempo, el riesgo país de Uruguay se ubica en el nivel más bajo desde enero de 2002. Este telón de fondo se refleja en tasas de crecimiento elevadas y en una revaluación de las monedas respectivas de estos países, las divisas se recuperan.
En estos casos, los motivos de una revaluación no son especulativos y explican la lenta recuperación de la confianza internacional que experimenta también la economía de Argentina y, más recientemente, la de Uruguay.
Por otro lado, una revaluación puede tener un efecto negativo para economías que basan su crecimiento en el sector exportador. La interpretación "depende del caso, y del país y del grado de apertura de la economía", explica a DW-WORLD Patricia Álvarez-Plata, del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW por sus siglas en alemán).
Diversificar
Chile es el caso que los analistas destacan como ejemplar. Su desarrollo se basa en una combinación entre una fuerte demanda interna y mercados de exportación diversificados y fortalecidos por acuerdos de libres comercio con los EE.UU., la Unión Europea y Corea del Sur. Asimismo se beneficia del precio récord alcanzado por el cobre, el principal activo en su canasta exportadora. Sus vecinos del Cono Sur quieren consolidar una vía de crecimiento similar y también registraron ingresos adicionales por un alza de los precios de materias primas, como la soya.
Al mismo tiempo, el beneficio que representa un repunte del precio de un bien determinado, ilustra la necesidad de ampliar la base exportadora por un lado, la cartera de clientes, por otro. La diversificación sirve de blindaje para no depender sólo de "un socio comercial principal; hay que diversificar la canasta de clientes internacionales", apunta la investigadora Álvarez-Plata.
Más solidez
De momento, el alza de las divisas sudamericanas refleja una mayor solidez macroeconómica, como confirman desde el FMI, hasta los servicios de estudios de bancos privados, como recientemente los españoles BBVA y SCH, las principales entidades financieras en América Latina.
Una revaluación mejora por un lado "los términos de intercambio de los países afectados", es decir, se pueden importar más bienes por menos dinero, "y por el otro reduce la presión inflacionaria", explica la economista del DIW.
Esta constelación favorece la percepción internacional sobre la estabilidad en estos países. Esta mejora en las expectativas internacionales es una pieza clave para impulsar las inversiones extranjeras y atraer flujos de capitales hacia economías en desarrollo.
"Si el crecimiento continúa estable, si crecen los superávits comerciales y la inflación se controla, no veo ningún riesgo", sentencia la economista Patricia Álvarez-Plata.
Todo es relativo
Sin embargo, cabe destacar que la base exportadora de estos países son materias primas, productos primarios o de escaso valor añadido. Especialmente el valor de las materias primas tiene un techo y puede oscilar con la misma fuerza a la baja, como se ha visto en el pasado con el café, el azúcar o el banano.
Los expertos reiteran la necesidad de penetrar en segmentos de mayor especialización para que el crecimiento basado en exportaciones sea realmente sostenible. Este también sería un paso para abandonar el papel de "suministradores eternos" de la materia prima para el crecimiento de otros, que según muchos economistas frena el desarrollo propio.
En este sentido, la valoración positiva sobre la revaluación actual de algunas divisas latinoamericanas también tiene su límite. No sólo debe prestarse atención a la diversificación de su sector exportador, sino de igual manera a las reformas internas que permitan una producción de mayor valor añadido y favorezcan el desarrollo sostenible.