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EE. UU., China y Corea del Norte: vaya lío

11 de abril de 2017

El envío de un portaaviones estadounidense es una clara señal de advertencia enviada a Corea del Norte. Pero para Washington también se trata de aplacar a China, dice Jian Cai, de la Universidad Fudan en Shangái.

Nordkorea Propagandaplakate
Imagen: Getty Images/AFP/M. Ralston

Deutsche Welle: Estados Unidos envió una unidad de combate y el portaaviones Carl Vinson a la península coreana. ¿Es una señal de una acción individual de ese país para dar respuesta a la amenaza nuclear de Corea del Norte?

Jian Cai: No lo veo así, como el caso de un país que quiere hacer todo por su cuenta solo porque desplaza un portaaviones. Esta medida debe ser un toque de atención para Corea del Norte. Por otro lado, se pretende presionar más a China, Corea del Sur y Japón.

 

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¿Cómo son las relaciones entre Estados Unidos y China con respecto a la más reciente demostración de poder militar estadounidense?

China y Estados Unidos comparten objetivos comunes: la desnuclearización de la península coreana, aunque ambos países difieren en la manera de alcanzar dicha meta. China está en contra de parar el programa nuclear de Corea del Norte a través de la presión y la demostración de fuerza militar. Esta postura se dio claramente a conocer como resultado del encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y China.

Además hay que destacar que la respuesta de Estados Unidos al ascenso de China siempre es la contención. Esto no ha variado tras la era de Barack Obama. Precisamente, ésta es la razón por la que Estados Unidos busca la cooperación militar con Japón y Corea del Sur, usando a Corea del Norte. Washington usa la herramienta sicológica de que Japón y Corea del Sur tienen miedo a una Corea del Norte imprevisible, para afianzar así su alianza militar.

Estados Unidos también se aprovecha de la crisis en la península para estacionar armas modernas en la región. Esto supone una amenaza para China. El objetivo declarado de Estados Unidos es motivar a China para cooperar en muchas cuestiones como, por ejemplo, en el ámbito económico. Pero no creo que Estados Unidos pretenda comenzar una guerra en el este asiático.

El portaaviones estadounidense Carl Vinson.Imagen: picture-alliance/Zumapress/M. Brown

El presidente Trump también hizo una demostración de fuerza militar en Siria. ¿Puede entenderse el bombardeo del aeropuerto del Ejército sirio como una señal dirigida a Corea del Norte?

Al Assad solo puede mantenerse en el poder con el apoyo de Rusia. No es capaz de perjudicar de ninguna manera ni a Estados Unidos ni a Israel, menos aún de vengarse. El de Corea del Norte es otro tema. Si las fuerzas armadas estadounidenses no logran destruir el arsenal armamentístico de Corea del Norte, entonces las tropas estadounidenses en Corea del Sur, Japón y los aliados de Estados Unidos se verían en grave peligro. Es decir, si no funciona el primer ataque, la situación sería catastrófica.

Corea del Sur y China, durante las negociaciones esta semana, hablaron de intensificar las sanciones si Corea del Norte sigue haciendo pruebas nucleares. ¿Qué posibilidades tiene la diplomacia desde el punto de vista chino?

Las provocaciones de Corea del Norte violan las resoluciones de Naciones Unidas y perjudican los intereses chinos. Pero también han suavizado la política de contención de Estados Unidos hacia China. Este país quiere cumplir con su papel de gran nación consciente de su responsabilidad, pero debe tener en cuenta sus propios intereses. China necesita, por lo tanto, el apoyo internacional para mantener a raya a Corea del Norte y evitar así grandes daños.

En la búsqueda de soluciones para las crisis internacionales, China se deja llevar por la experiencia y no por las ideologías. China está en contra del rearme de Corea del Norte, pero también en contra de las provocaciones, como las maniobras conjuntas de los estadounidenses y los surcoreanos o el estacionamiento de sistemas antimisiles THAAD.

Jian Cai es catedrático en el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Fudan en Shangái. Sus ámbitos de estudio son Corea del Norte y del Sur y las relaciones bilaterales entre China y Corea.

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