EE.UU.: ¿ahorro en lugares equivocados?
5 de febrero de 2006
La meta es contener el déficit fiscal. Una de las vías decididas por Washington: reducir los desembolsos para salud y ayuda alimentaria, según los datos conocidos hasta ahora del presupuesto para el año fiscal 2007, que será presentado este lunes.
El secretario del Tesoro, John Snow, prometió el viernes una propuesta presupuestaria "austera", aunque los recortes no van a afectar a todos por igual.
Impacto desigual
El Gobierno ha encontrado espacio en su proyecto para endurecer las medidas contra la inmigración ilegal. La Casa Blanca solicita más de US$ 130 millones para establecer un sistema que verifique si un candidato a un empleo tiene permiso de trabajo, según se ha filtrado a la prensa. Para poner en marcha este sistema contratará a 365 personas.
Si recibe el visto bueno del Congreso, la petición de Bush hará realidad una iniciativa aprobada en diciembre por la Cámara de Representantes y que está pendiente de su examen en el Senado. El proyecto de ley requiere a todos los empresarios del país que cotejen los números de seguridad social de sus trabajadores en una base de datos para asegurarse de que no son inmigrantes indocumentados.
Dinero para defensa
Una vez más, las fuerzas armadas no tendrán que apretarse el cinturón según esta propuesta presupuestaria. El Pentágono verá un incremento del cinco por ciento en su asignación, sin contar los gastos de las operaciones militares en Irak y Afganistán.
En total, recibirá US$ 439.300 millones si el Congreso deja inalterado el proyecto de Bush para el año fiscal 2007, que entra en vigor el 1 de octubre de este año. Esa partida es aproximadamente el 20 por ciento del presupuesto total del Gobierno federal, que asciende a US$ 2,7 billones de dólares. Además, la Casa Blanca pide US$ 50.000 millones para sufragar los gastos en Irak y Afganistán, una cifra que se prevé sólo será suficiente para algunos meses, por lo que posteriormente solicitaría partidas adicionales.
Más y más gastos
A pesar de la austeridad prometida por la Casa Blanca, los US$ 2,7 billones totales de la propuesta para 2007 sobrepasan los 2,5 dólares pedidos por Bush para el 2006. Finalmente, el presupuesto para el año fiscal 2006 quedó en 2,6 billones después de que el Senado se negase a cortar algunos programas sociales, como había solicitado el Gobierno.
En su propuesta del año pasado, Bush metió la tijera a las asignaciones a programas de educación, vivienda, alimentos para los pobres y transporte público, y parece que programas de este tipo son también los que sufrirán este año.
Así, organizaciones humanitarias han alertado de que congelará las donaciones de alimentos a países en necesidad, que actualmente están valoradas en US$ 1.150 millones, 500 millones menos que en el 2003.
Además, 17 naciones serán eliminadas del programa de ayuda, según las organizaciones.
Otra área que parece que sufrirá recortes es la salud. Bush dejará que la inflación erosione el presupuesto de los Institutos Nacionales de Salud, la agencia de investigación médica del Gobierno, al dejarlo inalterado. Más sufrirá la investigación del cáncer y las enfermedades cardiacas, cuyas subvenciones caerán levemente, según se ha filtrado a la prensa.
Además, se hará pagar más a los soldados retirados por la cobertura de salud que subsidia el Gobierno. No obstante, el presidente dedicará US$ 2.650 millones a comprar vacunas contra la gripe suficientes para todos los residentes de EEUU, así como para otras medidas contra una posible epidemia a nivel mundial.
La Agencia de Aeronáutica y del Espacio estadounidense (NASA) también verá cómo la inflación reduce el valor real de su presupuesto. Su asignación en el proyecto tan sólo será un 1 por ciento mayor que la de este año, con lo que quedará en US$ 16.800 millones, a pesar de que Bush le ha encargado poner en marcha un programa para llevar al ser humano a Marte.