Einstein en Argentina
20 de abril de 2005
Tras hacer estaciones en Río de Janeiro y Montevideo llegó el 24 de marzo de 1925 al puerto de Buenos Aires. En Argentina pasó un mes entero dictando conferencias, y participando en numerosas recepciones, banquetes y reuniones.
El impacto que tuvo su visita se notaba ya diez días antes de su llegada. La revista Caras y Caretas escribió: “El famoso sabio alemán ha anunciado su próxima visita a nuestro país, despertando enorme interés en nuestros círculos científicos”.
Un personaje “casi infantil”
Visitó también las ciudades de La Plata y Córdoba. En Buenos Aires se alojó en la casa de la familia Wasserman. La señora Wasserman describe al semanario Caras y Caretas su apariencia de esta manera: “dentro de un traje gris insignificante y calzado con unas sandalias de cuero, yergue su cabeza luminosa, en la que los cabellos blancos y rizos parecen un nimbo sobrenatural”. Añadió que era generoso y paciente, pero de un compartimiento “casi infantil”. El cronista Abelardo Fernández Arias relató que Einstein “sonríe afectuoso”.
Un europeísta
Recordar la visita de Einstein a Argentina es también recordar sus ideas e ideales. En sus discursos científicos no dedicó mucho tiempo a explicar la Teoría Especial de la Relatividad. Habló de las “Ciencias Exactas” que eran “como un lenguaje internacional”. A la pregunta sobre los acontecimientos políticos en Alemania, que a principios de la República de Weimar tenía buenas perspectivas, Einstein afirmó que “el porvenir de Alemania es el porvenir de Europa”, y propusó la creación de una “Paneuropa”.
El diario La Prensa dijo que “lo mismo que Goethe y Nietzsche, quiere ser un buen europeo, y no sólo un alemán o un suizo”. Según este diario Einstein afirmó que ”sin la unión de Europa no habrá Liga de las Naciones realmente universal. Pero la unidad política de Europa se obtendrá forzosamente cuando se hayan adherido a la Liga todas las naciones de América, las que tropiezan con grandes dificultades para adherirse a la gran comunidad. El porvenir de la historia está, desde este punto de vista, en manos de América.”
Con su pensamiento progresista se adhería a una línea de pensadores como Emmanuel Kant. Marcado por la época de inestabilidad política, mostró mucho idealismo al dedicarse a propagar una imagen positiva de la humanidad.
Después de tantos muertos y tanta crueldad en la Europa de los cuarenta se redescubrió poco a poco las ideas de convivencia pacifica. Millones de hombres murieron.
Se habría podido ahorrar mucha sangre si Einstein y otros pacifistas hubieran sido escuchados.