El banco de la Unión
31 de marzo de 2005
El BEI es el organismo comunitario que debe contribuir a la integración de las economías de los Estados miembros y a su cohesión económica y social. Para ello aplica una política de estímulo a las inversiones, facilitando préstamos y garantías que estimulen las inversiones en la Comunidad, pero también fuera de ella.
Infraestructura que une
Las redes de autopistas europeas, figuran entre los proyectos predilectos de Bruselas, financiados con el dinero del BEI. Sin este banco, con sede en la pintoresca y próspera Luxemburgo, sería impensable la ampliación de redes viales europeas. Tan sólo en el 2004 se otorgaron créditos por 8.000 millones de euros para este propósito.
Así, el BEI no concede financiación general a un Estado, sino que cofinancia proyectos concretos. El caso de las autopistas ilustra que debe tratarse de inversiones que contribuyan al desarrollo de las regiones más atrasadas, uniéndolas a las principales vías de comunicación. Asimismo el banco trabaja en campos como la modernización o reconversión de empresas y en proyectos de interés común para varios Estados miembros.
En general, esta institución está presente donde la UE haya definido metas políticas. “Los fondos estructurales, de cohesión y regionales de la Unión Europea pueden complementarse con nuestros créditos”, explica Paul-Gerd Löser, del BIE.
Un peso pesado
Esta institución otorga a estas alturas un total de 43.000 millones de euros al año en créditos, y los expertos indican que goza de un mejor estado financiero que el mucho más conocido Banco Mundial. Fundado en 1958, coincidiendo con la creación de la Comunidad Económica Europea, el BIE emplea a unos 1.000 expertos europeos en finanzas. Mientras que en sus primeros años de andadura se concentraba en apoyar a las zonas más desfavorecidas del sur de Italia, en la actualidad se concentra en mejorar la infraestructura en Europa del central y del este.
“La meta es que estos países alcancen el nivel promedios de Europa occidental”, explica Löser. Se trata de una tarea a largo plazo, de hasta décadas, asimismo debido al hecho de que los países más pudientes de Europa no se han estancado y siguen progresando en el aumento de su nivel de bienestar.
Más transparencia
A pesar de gestionar sumas gigantescas, el BEI casi no figura en le imaginario público. Numerosos analistas critican esta circunstancia, ya que el banco es responsable de haber creado un enorme presupuesto escondido de la UE, cuyo funcionamiento “depende enteramente de las economías de los Estados miembros de la UE”, señalan expertos en finanzas como Dietrich Dickertmann.
Es decir, el BEI goza de una clara ventaja frente a instituciones financieras tradicionales, ya que siempre podrá recuperar el dinero que otorga. Pero estos créditos no serían otra cosa que deudas camufladas de la UE, que no figuran en el presupuesto de la Unión. Así, expertos en banca como Dieckertmann exigen un mejor control del BEI, ya que “sus actividades demuestran que se necesita esta institución, aunque su labor debe ser debatida con más intensidad en el Parlamento Europeo y por la opinión pública”.