Aunque el primer ministro británico quiere un “brexit” duro y hace todo lo posible -incluso mentir- para que el Parlamento no pueda impedirlo, sus opositores se alían para detenerlo, comenta Barbara Wesel desde Londres.
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Los ánimos se caldearon en el Parlamento británico este martes (3.9.2019). El primer ministro, Boris Johnson, recibió dos o tres cucharadas de la misma medicina que él mismo solía ofrecerle a su predecesora, Theresa May, cuando él no era más que un diputado secundario. Johnson tuvo que enfrentarse a opositores de su propio partido, políticos cuya capacidad argumentativa es muy superior a la suya en gracia e inteligencia. Y esos careos evidenciaron que su elocuencia y su encanto superficial no están a la altura de los verdaderos debates políticos. A Johnson se le empezó a caer la máscara. Sus adversarios le propinaron un duro golpe al allanar el terreno para una ley que impide un "brexit” duro.
La simbólica pérdida de la mayoría
Por si fuera poco, Johnson fue sorprendido por la pérdida simbólica de su mayoría cuando el diputado conservador Phillip Lee se levantó silenciosamente durante el discurso del primer ministro en el Parlamento, y caminó hacia la bancada de los liberales para tomar asiento entre ellos. No hay una manera más clara y sobria de demostrarle su desprecio a un partido y a un jefe de Gobierno que esa.
Barbara Wesel, comentarista de DW.Imagen: DW/G. Matthes
También el comunicado de despedida de Lee fue como una bofetada para Johnson. En el texto se hablaba de mentiras, de acoso y de irresponsabilidad; se alegaba que el Ejecutivo de Johnson erosionaba las bases de la democracia y la cohesión de Gran Bretaña con su agresiva estrategia a favor de un "brexit” desordenado. Lee le dio la espalda voluntariamente al Partido Conservador antes de que Johnson pudiera amenazarlo con expulsarlo de sus filas, como lo hizo previamente con otros tories rebeldes.
Ese gesto impactante demuestra la inestabilidad de los pilares que sostienen al Gobierno de Johnson. De hecho, desde hace días se sabe que hay unos veinte diputados conservadores que rechazan el curso tomado por el Ejecutivo hacia un "brexit” no negociado en nombre de la pureza ideológica de los tories más derechistas; son éstos los que desean cortar todos los lazos que Gran Bretaña pueda tener con la Unión Europea.
La gran estafa
La clase política siempre ha tendido a torcer las reglas y a usar trucos, pero ella no debe tocar la idea compartida que se tiene de la democracia. Boris Johnson parece tener otra cosa en mente: él es un destructor del sistema y pertenece, al mismo tiempo, a la liga de los nuevos irresponsables de la Política. A él no le importa que, tras un "brexit” intransigente, desaparezcan los últimos puestos de trabajo en la industria del acero de Gales o quiebren los fabricantes de automóviles británicos.
Su visión de Gran Bretaña es la de los tahúres de los mercados financieros que apoyan el "brexit” duro: una Gran Bretaña con poco Estado, pocos impuestos y pocas regulaciones; una suerte de Estado pirata internacional, lo más libre posible de alianzas y de los compromisos que impone la convivencia global.
¿Creíble? ¡Para nada!
Para alcanzar esa meta, Johnson engaña a sus conciudadanos y al Parlamento británico desde la mañana hasta la noche. Por ejemplo, él afirma que las posibilidades de un acuerdo con la Unión Europea han aumentado. En realidad, lo que se oye decir en Bruselas es que ni siquiera se ha empezado a negociar seriamente. Johnson asegura que tener nuevas propuestas para resolver el problema de la frontera de Gran Bretaña con Irlanda. Pero en Dublín lo que se dice es que Johnson quiere relajar los compromisos del pacto del Acuerdo de Viernes Santo. Johnson se presenta convencido de que la Unión Europea terminará cediendo si él la amenaza creíblemente con un "brexit” desordenado. Eso es un disparate porque el bloque comunitario ya da por sentado que el "brexit” duro vendrá y no está en capacidad de hacer las concesiones a las que Johnson aspira.
En otras palabras, el edificio de la presunta estrategia de negociación de Johnson no es ni siquiera un castillo de naipes, sino uno de mentiras. Reportes internos de su Gobierno confirman esa impresión. Los británicos tienen a un primer ministro que quiere estafarlos de cara a la decisión política más importante de las últimas décadas y que obliga a los parlamentarios a irse de vacaciones para que éstos no le ofrezcan resistencia. No obstante, los diputados le han permitido saborear su primera derrota y ahora buscan atarlo de manos. Todavía es temprano para saber si lo lograrán, porque el primer ministro ya está evaluando qué truco usar para posponer la fecha del "brexit”.
¿Qué tan listos son los opositores de Johnson?
Sin apoyo mayoritario, el primer ministro no puede evitar que se celebren comicios. Pero si se llama a elecciones, Johnson aprovechará la campaña y aplicará, a escala nacional, su facultad para manipular la verdad sin escrúpulo alguno. Está por verse si sus compatriotas le creen sus historias. Eso dependerá, hasta cierto punto, de lo cohesionados que se presenten sus opositores y de la inteligencia con que éstos obren para sacar del poder al gran embaucador del "brexit”.
(erc/cp)
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Este es el nuevo gabinete de Boris Johnson
El nuevo primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson, llevó a cabo una reforma de gran magnitud en la cúpula del gobierno. Colocó a algunos aliados en puestos clave, mientras prepara la salida de Reino Unido de la UE.
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Sajid Javid: ministro de Economía
Es hijo de un conductor de ómnibus pakistaní y pasa de ser ministro del Interior a otro de los grandes cargos británicos: el de ministro de Economía. En realidad, apoyó la permanencia de Reino Unido en la UE en el referéndum de 2016. Reemplaza a Philip Hammond, quien renunció horas antes del nombramiento de Johnson.
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Dominic Raab: ministro de Asuntos Exteriores
Raab, quien renunció durante el gobierno de Theresa May porque se oponía al acuerdo con Bruselas sobre el "brexit", fue nombrado ministro británico de Relaciones Exteriores, uno de los cargos más importantes. Raab también asume el cargo de primer secretario de Estado, lo que significa que asumirá el puesto de Johnson cuando el primer ministro se ausente.
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Priti Patel: ministra del Interior
Esta política tory de línea dura y acérrima defensora del "brexit" fue despedida del gobierno por Theresa May en 2017, debido a un escándalo relacionado con reuniones no oficiales con Israel. Fue una firme opositora al acuerdo de salida del Reino Unido de la UE de la ex primera ministra.
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Matt Hancock: ministro de Sanidad
Hancock fue uno de los contrincantes iniciales en la pugna por reemplazar a Theresa May, pero no duró mucho en carrera. Aunque hizo campaña por permanecer en la UE durante el referéndum, Hancock ha dicho que ahora cree que Gran Bretaña debería abandonar la UE. Es uno de los pocos de los que apoyaron la permanencia del país en la UE que se queda en el Gobierno de Johnson.
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Michael Gove: jefe de Gabinete
Puede sorprender que Gove, rival de Johnson en las primarias tories y exministro de Medio Ambiente, sea ahora jefe de Gabinete. Fue responsable de descarrilar la candidatura de liderazgo post-referéndum de Johnson en 2016, antes de presentarse él mismo. Como jefe de Gabinete estará cerca de las negociaciones del "brexit" y de los preparativos para una salida de la UE sin acuerdo.
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Gavin Williamson: ministro de Educación
Williamson, exresponsable de la disciplina en el Partido Conservador británico, fue despedido como ministro de Defensa con una carta punzante de Theresa May a principios de este año. Supuestamente filtró detalles de un acuerdo gubernamental que involucra a la compañía china Huawei, pero lo negó firmemente. Ahora se hace cargo de la cartera de Educación.
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Jacob Rees-Mogg: líder de la Cámara de los Comunes
A pesar de ser su primer puesto en el Gabinete -a cuyas reuniones asistirá pese a no ser ministro-, es uno de los rostros más reconocibles de la campaña pro "brexit" en el Parlamento. Hijo de un magnate mediático, es católico a ultranza. Fue apodado el "Honorable Miembro del siglo XVIII" por sus ideas excéntricas y costumbres anacrónicas, y encarna el estereotipo del privilegiado caballero inglés.
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Andrea Leadsom: ministra de Empresas
Apasionada "brexiteer", Leadsom fue miembro destacado de la campaña por el "leave". Postuló dos veces al liderazgo tory, pero falló, llegando a competir cabeza a cabeza con Theresa May en 2016. Una farsa de entrevista la llevó a abandonar la carrera antes de que realmente comenzara, y May asumió. Fue ascendida a líder de la Cámara de los Comunes a partir de entonces, y ahora da un paso más.
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Ben Wallace: ministro de Defensa
Wallace es un legislador escocés poco conocido. Comenzó su carrera política como miembro del Parlamento escocés. Antes, sirvió en el Ejército británico durante ocho años, durante los cuales fue enviado a Alemania e Irlanda del Norte, entre otros. En el referéndum del "brexit", hizo campaña para el "remain". Se dice que fue la segunda opción de Johnson, ya que Jeremy Hunt rechazó el cargo.
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Amber Rudd: ministra de Trabajo, Pensiones e Igualdad
Rudd es una de las pocas sobrevivientes del antiguo gobierno que permanece en el mismo puesto. Antes del referéndum, hizo campaña para que el Reino Unido permaneciera en la UE. Fue ministra del Interior con Theresa May y fue vista como una aliada cercana de la ex premier. Sustituyó a May cuando esta se negó a participar en un debate electoral contra Jeremy Corbyn.
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Jo Johnson: ministro de Economía, Energía y Estrategia Industrial
Joseph Edmund Johnson, un legislador anti-"brexit", es el hermano menor de Boris Johnson. Renunció a su antiguo puesto en el Gabinete en protesta por los términos del acuerdo para abandonar la UE, y ha abogado por un segundo referéndum sobre si realmente debe retirarse. Como su hermano lo fuera hace mucho tiempo, es visto ahora como un tory partidario de Europa de tendencia izquierdista.