El fantasma de la huelga
7 de enero de 2003
El año laboral en Alemania no comenzó en paz. Las negociaciones colectivas -que afectan a cerca de tres millones de enfermeras, bomberos, conductores de autobuses y otros empleados públicos- se interrumpieron este lunes tras el rechazo, por parte del gobierno, de una propuesta de aumentar los salarios, presentada por una comisión mediadora.
El conflicto
El actual conflicto laboral es el mayor de la última década. La más reciente huelga del sector público alemán, en 1992, duró 12 días, paralizó el transporte público y dejó al país sumido en toneladas de basura, además de asestar un duro golpe a la economía nacional.
Según Hans Koschnik, el principal mediador, "una huelga sería más cara que la propuesta de la comisión ". La diferencia entre ambas partes es de unos mil millones y medio de euros. Si las actividades se paralizaran por 12 días, Koschnik calcula que "los costos serían cuatro veces mayores a esta suma".
El Gobierno
"Pero no porque una huelga cueste más, vamos a aceptar obligaciones que nunca podremos pagar", refutó Claus Hennig, del Ministerio del Interior. Voceros del Ministerio de Finanzas afirman que las exigencias sindicales representan costos extras de 6 mil millones de euros.
Con el fin de evitar una huelga los representantes del Gobierno federal, los Laender y los municipios elevaron su oferta que presentarán el miércoles, anunciaron el Ministro del Interior, Otto Schily, y el representante de los municipios, Kurt Faltlhauser. Schily advirtió, empero, que si el sindicato comprometido se lanza a una huelga, retirará toda oferta, pues "una lucha abierta empeorará el estado de las finanzas públicas".
El sindicato
Frank Bsirske es el jefe de Ver.di, el conglomerado sindical más grande de Europa. Según cifras propias, la organización cuenta con 2.828.000 miembros. Y aunque su poder es aún inmenso, el sindicato padece de un continuo desangre, pues sólo el año pasado perdió unas 70.000 afiliaciones.
En un intento de "ablandar" su dura posición, Bsirske declaró que recomendará a su gremio la aceptación de un alza de salario del 3%, en dos etapas, distribuidas a lo largo de un período de 18 meses. Además del pago único de 216 euros en el oeste y 194 en el Este. Se espera alcanzar la paridad salarial entre los nuevos y los antiguos Estados federados a fines del 2007. Aún así "éste es un trago amargo", aseguró el líder sindicalista.
Observadores dicen que una huelga podría sumir a Alemania, cuya economía ya está muy debilitada, en una fuerte recesión, y disminuir la golpeada popularidad del canciller Gerhard Schröder, antes de las elecciones regionales de febrero.