El fantasma de la recesión
28 de febrero de 2003
La incertidumbre es como veneno para la economía. Esta semana lo confirmó la Oficina Federal de Estadísticas: La economía se encuentra estancada y si en el primer trimestre de este año el crecimiento de Alemania sigue en descenso, la primera economía europea se encontraría técnicamente inmersa en una recesión.
La guerra como amenaza
Además de los problemas internos, el peligro de una guerra contra Irak representa para muchos una amenaza para la recuperación económica mundial, con efectos directos e indirectos para la economía alemana.
El ya elevado precio del petróleo podría dar otro salto al alza en caso de una guerra, con un impacto directo en los precios y por consiguiente en la capacidad de consumo de la población y en la voluntad de inversión de las empresas.
Ampliando la posible reducción de la demanda a escala mundial, también se resentiría el sector exportador de Alemania, uno de los líderes mundiales en comercio internacional. El sufrimiento de este sector, que es un pilar fundamental de la economía alemana, sería por lo tanto otra valla a superar para recuperar el crecimiento económico germano.
Pronósticos frágiles
Ante este panorama, numerosos expertos ya no confían en el pronóstico oficial de lograr un crecimiento económico de 1% en el 2003. Tan sólo el precio más elevado del petróleo, que no estaba contemplado en las proyecciones oficiales, podría rabajar la expansión económica en medio punto porcentual.
Por lo tanto, el fisco alemán se tendría que preparar para una fuerte rebaja en su recaudación tributaria y por consiguiente, a un aumento del déficit público, a la vez que tendría que liberar recursos públicos para enfrentar el mayor gasto social que implica cada recesión.
De poco parece servir la perspectiva de una reducción de los tipos de interés, anunciada por el Banco Central Europeo. Según los expertos, este aliciente no bastaría para evitar una política que requiere ahorro riguroso y un aumento del gasto público, incluso dejando de lado el techo impuesto por el Pacto de Estabilidad para los países que comparten la moneda única europea. Francia, por ejemplo, ya anunció que no permitirá que la política de Bruselas destruya a su economía a través del ahorro forzado.
Resucitar la economía
El ministro de finanzas de Alemania, Hans Eichel, ya parece tener un plan de rescate en la manga. Hasta 6.000 millones de euros serían destinados a fortalecer, literalmente, la base de la economía, con proyectos de infraestructura en regiones con alto desempleo y ayudas a ciudades y municipios para apoyar el sector de la construcción.
Este tipo de propuestas provocan el rechazo de quienes consideran que la economía sólo se recuperará del lado de la oferta de empleo y no elevando el gasto público, es decir, acumulando más deudas. En este sentido, se debería reducir los impuestos y flexibilizar el mercado laboral, para fomentar el consumo, las inversiones y el empleo.
Pero a pesar de las críticas en el plano económico, el plan coyuntural podría resultar exitoso en el campo político. En su declaración de gobierno prevista para el próximo 14 de marzo, el canciller Gehard Schröder podría demostrar así capacidad y voluntad de acción concretas, cuya carencia la oposición le viene echando en cara desde que asumió su segundo mandato en septiembre del 2002.