El frente de la opinión pública
24 de marzo de 2003
Todos coinciden en que un factor importante en esta guerra contra Irak es la batalla informativa, en procura de conquistar el respaldo de la opinión pública. Por lo tanto, en el balance de los éxitos y fracasos de la contienda corresponde un papel nada despreciable a los resultados que arrojan las encuestas de opinión.
Cerrando filas
En Estados Unidos, el presidente Bush lanzó su ofensiva contando con el apoyo mayoritario de la población. Lo sigue manteniendo, a pesar de que poco a poco comienza a evidenciarse también una creciente preocupación. Un 72% de los consultados en un sondeo de Gallup, realizado por encargo de la cadena CNN y el periódico USA Today, se mostró a favor de la línea del gobierno. El presidente George W. Bush, propiamente tal, cuenta con un respaldo del 71%, alto en término absolutos, pero 11 puntos porcentuales por debajo del que tenía su padre en 1991, al emprender la primera Guerra del Golfo.
En cuanto a Londres, resulta hasta cierto punto notable el repunte del primer ministro Tony Blair, que recuperó apoyo al comenzar la guerra, tras haber sufrido en los días previos una andanada de críticas por sumarse a ella sin mandato de las Naciones Unidas. De acuerdo con sondeos recientes, un 56% de los británicos cerró filas junto a su gobernante al lanzarse los primeros tiros y apoya la operación militar, aunque partiendo del supuesto de que ésta reportará un "triunfo rápido". La creciente resistencia iraquí y los reportes de bajas británicas no son pues buenas noticias para Blair, que aún no puede dar por superado este difícil momento de su carrera política.
Los dividendos del pacifismo
En Alemania, la constelación es bastante diferente. Desde su reelección, en septiembre del año pasado, el canciller Gerhard Schröder y su partido socialdemócrata (SPD) venían sufriendo una caída de popularidad sin precedentes, debido a la deprimida situación económica imperante en Alemania. Los escasos indicios de recuperación, el creciente número de desempleados y la perspectiva de aumentos tributarios, a todas luces pesaban más en los sondeos que el decidido rechazo del gobierno a la guerra, aunque más del 80% de los alemanes se pronuncia contra una intervención militar en Irak.
Con el estallido de los combates, sin embargo, el panorama comienza a modificarse. Según una encuesta del instituto Forsa, que publica la revista Stern, el SPD subió cuatro puntos porcentuales, mientras el principal partido opositor, la Unión Cristianodemócrata (CDU), perdió tres, si bien sigue a la cabeza en el índice de aceptación ciudadana. Schröder, por su parte, recuperó la delantera en el favor del público como jefe de gobierno. Un 43% de la población votaría por él, si pudiera elegir directamente al canciller. Sólo el 34% optaría por la jefa de la CDU, Angela Merkel, que se ve perjudicada por su fidelidad irrestricta a la política de Bush.
También en París suben los bonos del canciller alemán. Según un sondeo del Journal du Dimanche, el 71% de los franceses aprueba su postura. El gran ganador ante la opinión pública gala es, sin duda, el presidente Jacques Chirac, a quien el 85% respalda en su política contra la guerra de Irak. Igualmente claro está quien es el que ha perdido más simpatías entre los franceses: el presidente Bush, que sólo recibió un 14% de adhesión.