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El impulso y su freno

DW-WORLD26 de abril de 2007

Turquía, el nuevo planeta y la muerte de Yeltsin ocupan hoy a los comentaristas de la prensa europea.

Türkei Demonstration gegen Ministerpräsident Erdogan in Ankara
Unos 300.000 turcos se manifiestan en Estambul a mediados de abril de 2007 contra el primer ministro Erdogan, que al final no se presenta como candidato presidencial.)Imagen: AP

Turquía: ¿quo vadis?

LE MONDE, París: “La época de los golpes militares ha pasado a la historia en una Turquía que negocia oficialmente su ingreso a la Unión Europea. (...) Sin duda, los propios turcos, también los más moderados, se vuelven cada vez más escépticos con respecto a la UE, pero el objetivo del ingreso continúa siendo un motor de las reformas en el país. (...) Además, el partido islámico de Gobierno, el AKP, logró limitar las ingerencias de los militares en la vida política turca invocando las exigencias de la UE y la democracia. La UE tiene por lo tanto un efecto doble: ha permitido al jefe de Gobierno, Recep Erdogan, y sus correligionarios seguir en el poder y simultáneamente ha frenado sus ambiciones. La cuestión es si ese freno no se desgasta con el tiempo.”

La nueva era de los descubrimientos

LA PRESSE DE LA MANCHE, Cherbourg: “Descubriendo un planeta ubicado a 20 años luz del nuestro, los científicos suizos, franceses y portugueses nos hacen soñar. Pues ese planeta posee propiedades que hacen plausibles similitudes con nuestra Tierra, si bien no se puede precisar exactamente en qué fase de desarrollo se encuentra. No obstante, podemos deducir que quizás ese plantea sea habitable, si es que no lo está habitado ya. (...) El tiempo de los descubrimientos no terminó con el de América. Tampoco terminó con el primer paso del ser humano en la Luna. La era de las descubrimiento está en realidad comenzando...”

Yeltsin: contradicciones

DE VOLKSKRANT, Amsterdam: “La forma en que se desacreditó la democracia durante el Gobierno de Yeltsin explica por qué muchos rusos están dispuestos a perdonar a Putin sus tendencias dictatoriales. Putin trajo lo que Yeltsin no los pudo dar: un relativo bienestar y estabilidad, complementada con el hecho de que ha transformado a Rusia en un país nuevamente tenido en cuenta en Occidente. Lo último es cierto si bien sobre todo porque Putin domina las reservas de gas. Las alabanzas a Yeltsin como alguien que allanó el camino hacia la libertad contrastan con la tímida forma en que Occidente critica ahora las limitaciones a esa misma libertad.

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