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El níquel, la otra gran importación rusa de Alemania

Arthur Sullivan
11 de abril de 2022

El gas y el petróleo rusos son, con diferencia, los productos más importantes que Moscú vende a Alemania. Sin embargo, otras materias primas importantes están en el punto de mira debido a la guerra en Ucrania.

Imagen: Lev Fedoseyev/Tass/IMAGO

Casi todo el debate en torno a los vínculos económicos de Alemania con Rusia desde la invasión de Ucrania se ha centrado en el gas y el petróleo. Con razón: Alemania compra más petróleo y gas rusos que cualquier otro país europeo, lo que convierte estas energías, con diferencia, en la exportación más lucrativa de Rusia hacia Alemania.

Sin embargo, muchas empresas alemanas dependen del suministro constante de otras exportaciones rusas, en particular de materias primas como el níquel, el paladio, el cobre y el cromo.

El níquel se utiliza en la fabricación de acero inoxidable, pero también es un componente importante para las baterías de iones de litio necesarias para los autos eléctricos. El paladio también es vital para los fabricantes de automóviles, ya que es un componente crítico en la producción de convertidores catalíticos, que limpian los gases de escape en los vehículos de gasolina e híbridos.

En 2020, Rusia fue el mayor proveedor de níquel en bruto de Alemania, con un 39 por ciento del suministro del país, según el Observatorio de la Complejidad Económica del MIT, un organismo de seguimiento del comercio.

También proporcionó alrededor del 25 por ciento de las importaciones alemanas de paladio y entre el 15 por ciento y el 20 por ciento de los metales pesados cromo y cadmio, que tienen una serie de usos industriales. Rusia también representó el 11 por ciento de las importaciones alemanas de cobre refinado en 2020, el 10,9 por ciento de las de platino y el 8,5 por ciento de las de mineral de hierro.

Níquel para vehículos eléctricos

Un reciente estudio del Instituto Económico Alemán (IW), un centro de investigación con sede en Colonia, identificó varias materias primas importadas de Rusia que serían difíciles de sustituir para Alemania. "Es esencial establecer nuevas relaciones comerciales con países de exportación alternativos para estas materias primas", dijo la institución en un comunicado.

El níquel es importante para fabricar baterías de iones de litio para coches eléctricos.Imagen: Rishi Deka/ZUMA Press/picture alliance

Es especialmente importante tener en cuenta el níquel. Los Países Bajos también son un importante socio proveedor de níquel en bruto de Alemania. En 2020, fue su segundo proveedor, con un 29 por ciento. Pero Rusia es el líder del mercado, ya que suministra alrededor del 20 por ciento de la forma más pura del metal, conocida como níquel de clase 1.

El níquel de alta calidad es cada vez más escaso desde hace unos años. El auge de la producción de vehículos eléctricos en todo el mundo, que necesitan níquel de alta calidad para las baterías, ha hecho que la demanda aumente.

Elon Musk, CEO de Tesla, ha tuiteado con frecuencia sobre la falta de níquel. "¡El níquel es el mayor desafío para las baterías de alto volumen y largo alcance!", escribió en julio de 2020. "Australia y Canadá lo están haciendo bastante bien. La producción de níquel de Estados Unidos es objetivamente muy floja. Indonesia es genial!"

Los precios del níquel de clase 1 ya se habían duplicado en los dos últimos años, pero la invasión rusa de Ucrania hizo temer que Moscú pudiera imponer una prohibición de las exportaciones. El frenesí comercial de principios de marzo hizo que los precios alcanzaran máximos históricos y la Bolsa de Metales de Londres llegó a suspender su cotización durante un tiempo, la primera vez que tomaba esa medida en 37 años. Los precios del níquel han subido un 400 por ciento solo en 2022.

Poca cosa comparada con la energía

Sin embargo, mientras un sinfín de vínculos económicos y empresariales entre Alemania y Rusia se extinguen y seguirán haciéndolo ante la indignación por lo que está ocurriendo en Ucrania, casi todos los escenarios se ven eclipsados en importancia por las posibles consecuencias de un embargo al petróleo y al gas rusos.

Norilsk es uno de los centros de extracción de níquel de Rusia.Imagen: Kirill Kukhmar/Tass/IMAGO

El director de BASF, Martin Brudermüller, declaró al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung que una prohibición repentina del petróleo o el gas ruso podría provocar la peor crisis económica en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial y que su empresa tendría que detener la producción, si el suministro de gas natural cayera a menos de la mitad del uso actual.

Algunos no están de acuerdo con estas valoraciones tan contundentes. Un estudio de la Academia Nacional de Ciencias de Alemania, Leopoldina, dijo que acabar con el suministro inmediatamente sería "manejable".

El hecho de que se esté debatiendo seriamente algo tan estricto como una prohibición total de la energía rusa deja algo bien claro para cualquier empresa alemana que tenga vínculos con Rusia, independientemente de su naturaleza: nada está fuera de los límites, independientemente de lo económicamente "crítico" que pueda ser.

(gg/ms)

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