El nuevo ajedrez europeo
4 de febrero de 2003
El periódico londinense The Independent considera que el presidente francés, Jacques Chirac, debería zafarse de la postura del canciller alemán y tomar en cuenta sus coincidencias con el premier británico: "Irak es, en muchos aspectos, un tema en que Chirac y Blair deberían poder entenderse, pese a sus duras divergencias del pasado. El elemento central de su posición es el mismo con el que Blair viajó recientemente a Washington: el hecho de que sería deseable, e incluso virtualmente necesaria, una segunda resolución de la ONU, definitiva, antes de emprender una operación militar contra Irak. Esto también coincide con los intereses de Chirac, ya que le ofrece el respaldo necesario para evitar un veto contra Estados Unidos en el Consejo de Seguridad. Ello implicaría que Chirac se distancie de la línea de rechazo incondicional a la guerra que mantiene Gerhard Schröder".
El fracaso de un proyecto
En Francia, Le Monde analiza el papel de la dupla germano-francesa en la política europea, y apunta: "El texto que suscribieron ocho jefes de Estado y de gobierno de Europa pone en evidencia las dimensiones de la crisis europea. Constituye un triunfo de la diplomacia estadounidense sobre la franco-germana y -más aún- un fracaso del proyecto de una Europa poderosa, es decir, una Europa de equilibrio, dueña de su política exterior. No debemos pasar por alto las reacciones que provocan determinadas declaraciones espectaculares sobre el consenso germano-francés... Podemos señalar que la integración europea no avanzaría sin la acción conjunta de Francia y Alemania; pero no podemos esperar de nuestros otros socios que acepten automáticamente cada propuesta procedente de Berlín y París".
El nuevo triángulo
El rotativo holandés De Volkskrant, comenta que la correlación de fuerzas se ha desplazado en la Unión Europea, debido a la alianza entre España, Italia y Gran Bretaña: "Al margen del tradicional polo del eje franco-germano, surge uno nuevo: en el flanco suroeste se configura un triángulo y eso tiene consecuencias para el equilibrio. Podrá ganar mayor peso si los nuevos miembros de la UE optan por aliarse con él. Si a estos países les resulta más fácil sumarse a Gran Bretaña, Italia y España que abrazar las ideas gremano-francesas, no sólo se modificará la correlación de fuerzas, sino también el carácter y las metas de la Unión Europea.. A corto plazo, semejante coalición podría además resultar vencedora en la política exterior europea. Cabe esperar que Francia, que por razones diplomáticas ha puesto todo tipo de condiciones a una guerra contra Irak, termine por participar en ella. El punto de vista pacifista de Alemania quedaría así aislado".