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"El pulso se acelera"

17 de febrero de 2004

La prensa europea se apronta para la cumbre tripartita entre Alemania, Francia y Gran Bretaña. En Alemania, la atención se centra en la visita de Angela Merkel, jefa de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), a Turquía.

Blair, Schröder y Chirac. Los "tres grandes" se reúnen en Berlín.Imagen: AP

El diario holandés De Telegraaf opina que el eje europeo París-Berlín ya no es suficiente:

"Francia y Alemania están acostumbrados a funcionar como motor de la integración europea. Pero en una Unión que cuenta casi 25 Estados el eje París-Berlín ya no es suficientemente fuerte. Se requiere de la influencia de los británicos como socios, entre otras razones porque una política europea de defensa y exterior que excluya a Londres carece de toda credibilidad. Para Blair la conexión con Chirac y Schröder significa una buena oportunidad para poner a prueba su actitud europea, a la vez que actúa como contrapeso, lo cual tranquiliza a los países orientados en EEUU, como España y Polonia. Además París y Berlín pueden restablecer su autoridad moral en la Unión, luego de haber violado descaradamente el Pacto de Estabilidad."

Convenciendo a Chirac

En Bruselas, el matutino De Standaard destaca: "Por todos lados se escucha ahora que la mayoría de los gobiernos quieren llegar a un acuerdo antes de las elecciones europeas. Pero Jacques Chirac tiene el pie puesto en el freno, teme una vergonzosa derrota electoral en junio. Un debate sobre la constitución causaría estragos en Francia, donde la población no aprueba para nada la idea de ampliar la Unión Europea. El canciller Schröder y el primer ministro Tony Blair prometieren al Presidente del Consejo europeo, Bertie Ahern, intentar convencer al presidente francés."

Sueño para unos, pesadilla para otros

A mal tiempo, buena cara.Imagen: AP

El rotativo Lausitzer Rundschau, de Berlín, analiza: "Quien calcule las cifras demográficas e imagine el escenario de allí resultante para el año 2020, verá cómo su pulso se acelerará. Según estimaciones Turquía tendrá entonces más habitantes que Alemania, dominaría - en caso de lograr ingresar a la UE - el espacio sudeuropeo y se preciaría de ser el país más grande de la UE. Por eso los partidos cristianos alemanes luchan abiertamente contra el ingreso, para evitar que el sueño de los turcos se convierta en la pesadilla del resto de Europa. (...) Los conservadores, no sólo de Alemania, temen al Estado de influencia islámica, ubicado entre occidente y oriente. Lo consideran demasiado pobre y demasiado exótico. La estática y los valores dentro de la UE se desfasarían. Los roji-verdes discrepan: La coalición se muestra tolerante, ve más oportunidades que riesgos y aboga por una perspectiva de ingreso. ¡Un conflicto altamente político!"

Conflicto alemán interno

También el Kölner Stadt-Anzeiger, desde Colonia, reflexiona sobre el viaje de Merkel: "El gobierno de Erdogan no tiene por qué adornar diplomáticamente los diferencias de opinión: Turquía quiere negociar con la Unión Europea por el ingreso. Y mientras la propia UE considere posibles estas negociaciones no habrá ningún político turco que se distancie de esta idea. Por lo tanto, desde el punto de vista turco, en el momento actual de la discusión, la oferta hecha por la Unión (Democristianos y Socialcristianos) de una 'hermandad privilegiada', resulta superflua. Pero el tema también adquiere importancia dentro de la discusión alemana interna. Algunas fracciones dentro de la Unión, sobre todo el CSU, ya anunciaron que quieren poner a votación el posible ingreso de Turquía a la UE, durante la próxima campaña electoral europea. Merkel intentará evitarlo. La visita de Merkel en Turquía deberá sobre todo señalizar una disposición al diálogo. Pero la jefa del CDU deberá ahora hablar sobre todo con el CSU, ya que éste quiere polarizar."

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