El parto vaginal es un proceso impresionante: la madre y el bebé trabajan juntos como una orquesta bien coordinada y logran algo extraordinario. Hormonas como la oxitocina controlan el proceso, mientras que el bebé colabora activamente para atravesar el canal del parto. Sin embargo, este enorme esfuerzo puede dejar huellas: los músculos y el tejido conectivo del suelo pélvico se someten a una gran tensión y, en ocasiones, se desgarran. Hasta el 50 % de las mujeres sufren incontinencia después del parto, a menudo durante años. Las expertas aconsejan informarse a tiempo y entrenar de forma específica para una óptima recuperación.
