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Enroques a la francesa

1 de abril de 2004

Tras la reestructuración del gabinete gubernamental en Francia, que sigue siendo encabezado por el primer ministro Jean-Pierre Raffarin, la prensa europea analiza la jugada política del presidente Jacques Chirac.

Nicolas Sarkozy Wirtschaftsminister in Frankreich
El popular Nicolas Zarkozy pasa de la cartera del Interior a Economía.Imagen: AP

Le Monde, de París, opina: "Jaques Chirac no entendió el mensaje del electorado. En las elecciones regionales, la ciudadanía no sólo manifestó un rechazo claro a la derecha, sino que se volcó como pocas veces hacia la izquierda, pese a que los socialistas no tenían mucho que ofrecer. ¿Y cómo reacciona el jefe de Estado ante este rechazo? Sigue adelante con las mismas figuras.¿Cómo podrá Chirac llevar a cabo una política diferente de la que acaban de rechazar en masa los franceses, con un equipo de gobierno apenas modificado? Siempre resulta peligroso tratar de engañar al electorado. Chirac acaba de hacerlo y con ello corre un alto riesgo".

Cambios maquiavélicos

El diario El País, de Madrid, analiza las repercusiones de la reestructuración del gabinete francés en los siguientes términos. "(El primer ministro) Raffarin se queda, pese a su impopularidad; o debido a ella, pues puede servir de fusible que salte tras los comicios europeos de junio, si se repite el desastre de la actual mayoría. Pero por debajo hay sutiles (o maquiávélicos) cambios. El ministro más popular, Nicolas Sarkozy, que se ocupaba de Interior, pasa a encargarse de la tarea más impopular: Economía. Esto es, debe encabezar las reformas estructurales en un país en el que los ciudadanos han expresado en las urnas su rechazo a los recortes sociales o en la función pública. Le sustituye en Interior Dominique de Villepin, el brillante titular de Exteriores que fue la cara que se resistió a Bush ante la guerra de Irak. Esto quizás permitirá que si EE UU modifica su actitud sobre la ONU, Francia pudiera, eventualmente, mostrarse más propensa al envío de tropas a Irak. Algo que ayudaría a Zapatero. Sin embargo, la llegada al Quai d'Orsay del hasta ahora comisario europeo Michel Barnier puede ser una indicación de la apuesta de Chirac por Europa; la contrapartida es que su salida, junto a la de Solbes, debilita a la Comisión presidida por Romano Prodi en sus últimos meses de gestión."

Sucesión presidencial

El periódico Rheinische Post, de Düsseldorf, comenta: "Esta partida de ajedrez político tiene oficialmente la finalidad de conferir nuevo impulso al gobierno de París, seriamente magullado tras las elecciones regionales. Pero igual importancia tiene el deseo de Chirac de poner en posición a figuras leales, con miras a las elecciones presidenciales del 2007. La voluntad de los franceses, que manifestaron su disgusto con la política del gobierno, es secundaria. (...) Para Chirac, lo determinante es ganar tiempo, para preparar a un sucesor, que no sea Nicolas Sarkozy. El hombre fuerte del gobierno, que se ha ganado una sólida popularidad, sería en realidad la primera opción, pero su relación con Chirac está muy deteriorada".

Parálisis francesa

Según el rotativo económico Handelsblatt, también de Düsseldorf, el presidente Chirac lanza voladores de luces. "Con un enroque múltiple de ministros, el presidente de Francia quiere hacer olvidar la amarga derrota de su gobierno en las elecciones regionales. Eso tiene una larga tradición en París, pero da una imagen de impotencia. Cuando el humo se haya disipado, quedará en evidencia que las reformas emprendidas amenazan con estancarse. El principal socio de Alemania parece paralizado. El mayor culpable es Chirac. Las reformas requieren liderazgo. En Europa, el pueblo francés es el que más apego tiene a sus conquistas sociales. Por lo tanto, necesitaría un estadista que explique a la ciudadanía las verdades ingratas y promueva soluciones."

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