Envases tramposos, comercio deshonesto
7 de octubre de 2005
Los consumidores están indignados. Muchos son engañados sin percibirlo porque no se toman el trabajo de leer con atención lo escrito en el envase. A veces, recién se percatan al llegar a la casa. Otros no pueden leerlo porque intencionalmente la letra es muy pequeña o el color se confunde. Problemático para ancianos y para gente con la vista disminuida. Pero los que controlan, hacen sus reclamos en los centros de protección al consumidor.
Hasta hace unos años, en Alemania estaba estandarizado el contenido de los envases: 100, 250 ó 1.000 gramos hacían fácil la comparación de precios. Hace 3 años que rigen las normas de la Unión Europea con las que se ha liberalizado el contenido de los envases si bien se exige colocar el precio básico por litro ó 100 mililitros, por kilo ó 100 gramos o por unidad.
Lucha por los productos de marca
Actualmente, a casi todos los productos de marca se les hace la competencia con artículos sin nombre o de marca desconocida, muy atractivos para los consumidores ahorrativos alemanes. La industria se vio en un dilema: ¿cómo aumentar las ganancias sin aumentar los precios? El aumento de precio siempre está mal visto. Entonces los estrategas de venta tuvieron la idea de hacer malabarismos con los contenidos.
Aumento de precio escondido
Muchos productores han cambiado el tamaño del envase y venden menos cantidad por el mismo precio conocido de siempre. La firma Iglo, por ejemplo, redujo la cantidad en el paquete de verduras congeladas de 450 a 300 gramos, por supuesto que al mismo precio. Haciendo cuentas, vemos que se trata de un aumento del 50%.
El paquete de helado de Langnese se redujo de 1000 a 900 gramos. En otro caso, un paquete de bizcochos contiene 225 en lugar de 250 gramos. Y así podemos seguir con el jabón en polvo, harinas, golosinas, etc.
Muchas veces vemos ofertas en envases grandes y suponemos automáticamente que pagamos menos por comprar en cantidad. Pero, ¡cuidado! Comparando el precio con un envase pequeño, ¡vemos que éste último es más económico!
Legal o ilegal
Desde el punto de vista jurídico, el productor no está en falta siempre y cuando no sólo reduzca la cantidad del contenido sino también el tamaño del envase. La triquiñuela consiste en que la reducción del tamaño del envase es prácticamente imperceptible. Otra trampa es usar medidas volumétricas diferentes para productos similares, centímetros cúbicos, mililitros o litros, que confunden al consumidor.
Ilegal es no colocar el precio básico. La Central del Consumidor de Hamburgo exige transparencia en las etiquetas.
Consejos para el consumidor
Por más prisa que tenga, haga como yo: cuando entro en un supermercado, droguería u otros comercios, me pongo mis gafas para leer letra muy pequeña, leo los precios básicos y empiezo a hacer cuentas.
Y si algo no está en regla, ¡reclame! En casi todas las ciudades alemanas, como en otros países del mundo, hay asociaciones de protección a los consumidores dispuestos a escucharlo.