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Son sobre todo estudiantes las que intentan sacar algo de dinero a través de lo que parece un camino sencillo. Se dan unos 1000 euros por donación y muchas mujeres se someten a este procedimiento varias veces al año a pesar de los enormes riesgos que ello supone para la salud. El Comité de Ética español ha limitado las donaciones pero, en la práctica, apenas se llevan a cabo inspecciones. Se trata de un negocio lucrativo para los hospitales y, aunque España es un país tradicionalmente católico, su legislación sobre medicina reproductiva es una de las más liberales.
