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Las empresas quieren acabar con estos horarios tan largos y poco productivos. Los pequeños comerciantes esperan sacar provecho de los turistas manteniendo sus tiendas abiertas todo el día. Pero en las regiones donde en verano se alcanzan los 40 grados de temperatura en la sombra es dudoso si habrá ánimos para ir a comprar. Y quién sabe, quizás los turistas noreuropeos en sus excursiones por el sur echarán de menos tales costumbres culturales como la siesta.
