El país, considerado durante mucho tiempo un baluarte de la Iglesia católica en Europa, ha mostrado apertura ante las reformas en los últimos años: España, por ejemplo, permite los matrimonios homosexuales, los divorcios relámpago y cuenta con una la ley de aborto que es considerada como liberal.
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Cuando el Papa Benedicto XVI reprochaba a los españoles estas reformas, muchos de los feligreses se vieron confrontados a un conflicto con su Iglesia, encontrándose entre los logros modernos y el Vaticano. ¿Qué esperan ahora los españoles del nuevo Papa?