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La Línea ya no puede pagar a ocho de cada nueve empleados municipales. El desempleo es altísimo. En las décadas de los 80 y los 90 La Línea se hizo famosa como ciudad sin ley. El contrabando era un negocio floreciente, los cabildos municipales desfalcaban impunemente e instalaban a sus amigos en cargos públicos, con lo que el número de nóminas municipales se doblaba. Ahora sale a la luz la dimensión del endeudamiento.
