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Esperanzas en el fin de la guerra en Irán: qué cabe esperar

17 de abril de 2026

Ambos países están "muy cerca" de un acuerdo de paz, según Donald Trump, pero persisten conflictos clave. No está asegurado que llegue a producirse un avance.

Cartel sobre las conversaciones entre EE.UU. e Irán en Islamabad.
Cartel sobre las conversaciones entre EE.UU. e Irán en Islamabad.Imagen: Anjum Naveed/AP Photo/picture alliance

"Hay muchas posibilidades de que lleguemos a un acuerdo". Así resumió el presidente de EE.UU., Donald Trump, su opinión sobre la esperada segunda ronda de negociaciones entre EE.UU. e Iránen Islamabad, la capital de Pakistán. Irán ha aceptado entregar sus reservas de uranio enriquecido, añadió Trump. ¿Será cierto? El líder de la Casa Blanca es conocido por cambiar de opinión rápidamente.

Según los mediadores pakistaníes, las nuevas conversaciones apuntan inicialmente a un acuerdo provisional. Se firmará una declaración de intenciones, dijo un mediador anónimo a la agencia de noticias Reuters. En un plazo de 60 días se negociará entonces un acuerdo global. Ambas partes están de acuerdo en lo fundamental; los detalles técnicos se aclararán más adelante, según el mensaje procedente de Washington e Islamabad.

Escepticismo en Irán

La prensa en Irán, controlada por el Estado, informó de que el jefe de la delegación negociadora, Mohammad Bagher Ghalibaf, y su equipo, cuentan con el pleno respaldo del líder supremo, Mojtaba Jamenei. Según ellos, esto refleja la unidad nacional y una "diplomacia cuya fuerza va en aumento". Al mismo tiempo, Ghalibaf subrayó su firme voluntad de "resistencia": "Somos un solo cuerpo", tanto en la guerra como durante el alto el fuego.

Al mismo tiempo, crece el escepticismo en Irán. Muchos creen que Washington está aprovechando el alto el fuego para prepararse para una nueva ronda de ataques aéreos. Los informes sobre nuevos despliegues de tropas estadounidenses refuerzan esta impresión. Por eso, las autoridades oficiales subrayan que se acercan a las posibles nuevas conversaciones con "gran cautela"; las unidades militares están listas para entrar en acción.

Mientras tanto, cada vez más iraníes sufren las consecuencias de la guerra. Por eso, las negociaciones están sometidas a una presión considerable, tanto en el plano temporal como en el político. El programa nuclear iraní sigue siendo el tema central, junto con puntos de discordia como las sanciones, la navegación por el estrecho de Ormuz y los conflictos regionales.

Repercusiones del conflicto en todo el mundo: fila de coches frente a una gasolinera en Nairobi.Imagen: Tony Karumba/AFP

Distensión retórica

"La primera ronda de negociaciones en Islamabad parece haber fracasado", asegura a DW Hamidreza Azizi, de la Fundación Ciencia y Política. "Sin embargo, tanto fuentes estadounidenses como iraníes apuntan a que, al menos, ha habido ciertos avances".

Últimamente se ha producido una cierta distensión retórica que, al menos, abre margen de maniobra, dice el investigador en paz y conflictos Conrad Schetter, director del Centro Internacional de Estudios sobre Conflictos de Bonn: "En general, prevalece la impresión de que no se ha habido ningún acercamiento en los puntos centrales, ni en las exigencias de EE.UU. ni en las de Irán".

El mayor obstáculo: el programa nuclear iraní

El principal reto sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní. "Estados Unidos exige que Irán saque del país el uranio enriquecido", explica Azizi. Teherán, por su parte, solo estaría dispuesto a reducir sus reservas de forma gradual y a cambio de garantías. Detrás de esto hay un problema fundamental: la falta confianza mutua.

Schetter también ve aquí el principal obstáculo. Una intervención militar no es un panorama realista para EE.UU., pero llegar a un acuerdo sigue siendo difícil. Una solución posible sería una renuncia de Irán por tiempo limitado: "Si se acordaran unos diez o doce años, probablemente sería un compromiso viable".

La pugna por el estrecho de Ormuz

Otro punto de discordia es el bloqueo del estrecho de Ormuz. Para Irán es una baza estratégica; para Occidente, un elemento vital para el suministro energético mundial. "Irán lo ve como una herramienta de presión estratégica", destaca Azizi. Por su parte, Schetter advierte del riesgo de escalada: incluso incidentes aislados podrían desencadenar "un conflicto militar de mayor envergadura".

Por encima de todo, está la cuestión de las perspectivas políticas. Incluso si se llega a un acuerdo, la confrontación fundamental seguirá existiendo, asegura Azizi. Los análisis externos también frenan las expectativas. El Washington Institute for Near East Policy afirma: "No es realista esperar avances rápidos o de gran alcance en las conversaciones". Y el think tank Chatham House subraya: "El alto el fuego se acogerá como un paso necesario para alejarse del abismo".

Se desvanecen las esperanzas de un cambio en la política interna

En cuanto a la política interna, es poco probable que las negociaciones debiliten al régimen de Teherán. "No espero mejoras fundamentales en este sentido", afirma Schetter. El régimen ha demostrado que puede mantenerse estable incluso bajo una presión enorme. La dura represión interna y su resistencia en la guerra más bien lo han fortalecido.

Para la población, esto significa que la esperanza de un cambio político sigue desvaneciéndose. Muchos probablemente lleguen a la conclusión de que el régimen es difícil de cambiar, independientemente de la presión externa. 

(gg/ms)

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