Europa y sus campeones
5 de julio de 2004
El matutino Kölner Stadt-Anzeiger, de Colonia, analiza el fenómeno del fútbol que se apoderó de Europa en las últimas semanas y apunta: "Los pocos que realmente permanecieron al margen nos preguntarán qué significa esta locura. (...) La respuesta es simple. Es una especie de terapia, una forma calculada de escapismo, un sueño del alma, la forma superlativa del juego, sin el que ningún ser dotado de inteligencia puede vivir. El ser humano puede olvidarse de sí mismo, dejarse llevar, para luego despertar y proseguir con la vida real. Y luego volver a alegrarse con el siguiente sueño, aunque la idea de que pueda convertirse en pesadilla le erice la piel. ¡Sí, el 2006 habrá un Mundial de Fútbol en Alemania!"
El sabor del riesgo
El periódico Rheinische Post, de Düsseldorf, establece un vínculo entre lo que se vivió en Portugal y la necesidad de cambios en Europa y Alemania. "Hoy en día, millones de alemanes ven por televisión jugar a griegos y portugueses, se entusiasman y vibran con ellos. Los jugadores más interesantes y creativos son figuras globalizadas. (...) Este fue el primer torneo de la Europa reunificada. Y su fascinación radicó en un mensaje aparentemente anticuado. En medio del biotopo del desencanto de la vieja Europa que padece la presión de las reformas, los jóvenes salvajes anuncian una visión: la de lanzarse con optimismo al riesgo. Robben y Rooney, Baros, Ronaldo y los demás: nunca había habido tanto ataque entusiasta. El gusto por el juego, el gusto por el futuro, el gusto por la aventura - una fascinante mezcla y una tentación contagiosa. No sería malo que aprendiéramos de esta embriagadora mega fiesta, vital y sin violencia, cómo se forjan los héroes."
Mucho más que un deporte
El País, de Madrid, opina: "Esta Eurocopa de fútbol, excepcionalmente, tiene dos vencedores, y que no se entienda ello como la más mínima mácula al triunfo deportivo de Grecia, que ha coronado un torneo repleto de astucia, fuerza y disciplina. Y los tiene porque Portugal, por muchas más razones que no sólo lo puramente deportivo, ha sido también espléndido vencedor. La organización de los anfitriones, impecable; la emoción, extraordinaria, pero siempre como verbena festiva que ha sabido estar en su sitio, sin desbordamientos ni chovinismos fuera de lugar; (...) El fútbol ha demostrado, por añadidura, en esta Eurocopa que es mucho más que un deporte y que, en circunstancias como las presentes, adquiere caracteres de tónico nacional, de recuperación de valores que pueden llegar a ser políticos, sociales, económicos.
Protagonismo de los "pequeños"
También el rotativo Neue Zürcher Zeitung, de Zurich, destaca que Portugal fue un excelente anfitrión de la Eurocopa y comenta: " Fueron sobre todo los 'pequeños' los que se robaron el papel de solistas en el concierto de los 'grandes'. Se beneficiaron del hecho de que los cracks europeos de los principales clubes de primera división llegaron cansados al extremo occidental de Europa, marcados por hasta 60 o más partidos durante la temporada, quizá en parte soberbios debido a su status o quizá demasiado satisfechos. (...) Los equipos de federaciones pequeñas contaron con jugadores más frescos, jóvenes y motivados, que aún no se han impuesto y que, al no haber jugado tanto, disponían aún de reservas de fuerza."