Expectación ante el primer discurso de Trump en la ONU
Michael Knigge
17 de septiembre de 2017
El primer discurso de Donald Trump ante las Naciones Unidas es visto con cauteloso optimismo por diplomáticos en Nueva York. El presidente estadounidense ha criticado a la organización, pero su presencia cuenta.
Incluso bajo circunstancias normales, es todo un reto conseguir que diplomáticos hablen abiertamente acerca del inquilino de la Casa Blanca, quien además da forma a la política exterior estadounidense. Pero Donald Trump es quien ha dicho que las Naciones Unidas "son un club de personas que se juntan para hablar y pasar un buen rato", y quien ha promovido drásticos recortes a las contribuciones de Washington al organismo. Así que las actuales no son circunstancias normales.
Por eso resulta sorpresivo que, de los cerca de doce representantes ante la ONU consultados para este artículo, ninguno haya estado dispuesto a hablar públicamente acerca de sus expectativas antes del primer discurso de Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero incluso sin poder citarlos, es evidente que los diplomáticos permanecen expectantes y aún indecisos acerca de lo que creen que deberían decir.
Silencio generalizado
Para ser justos, es hasta cierto punto justificado este silencio generalizado. Trump es visto como impredecible, particularmente en lo que respecta a los cambios de último minuto en los discursos que pronuncia. El sentimiento principal que comparten representantes de América del Norte, Europa, África y Asia fue de alivio por que Trump asistirá a la ONU y participará en la Asamblea General.
Puede que no sea un objetivo muy ambicioso, pero comparado con lo negativo de su retórica anti-ONU y su conocida política de "America first” ("Estados Unidos primero”), la visita a la organización internacional con mayor visibilidad en el mundo puede ser interpretada como un paso discreto, pero importante.
"Es bueno que participe”, dijo un representante. "Es mejor a que se deslinde del todo”.
Otra posible evidencia de que las cosas entre Trump y la ONU no son tan ríspidas como se piensa es que el presdiente estadounidense no solo asistirá a la ONU para pronunciar su primer discurso. Un día antes, estará presente cuando presente junto con Alemania, Reino Unido y otros países su propuesta para reformar el organismo.
Esto también puede ser interpretado de dos formas. La primera es que, no obstante su retórica aislacionista, Trump aún busca definir qué papel podría jugar una ONU reformada. En segundo lugar, Trump ve a Estados Unidos como un actor clave en la política internacional, y esto va mucho más allá de los estrechos intereses nacionales.
El empresario John Hakim tiene dos sugerencias para TrumpImagen: DW/M. Knigge
Lidiando con la ONU
Sin embargo, esto no significa que Trump vaya a abstenerse de criticar a la ONU durante sus apariciones en Nueva York. Seguramente que no lo hará. Pero puede ser que este presidente –que se considera a sí mismo como el mejor negociante del mundo- está dispuesto a "cerrar tratos” con la Naciones Unidas y sus países miembros, y también, que los recortes anunciados por Trump no serán tan dramáticos como se teme.
Mientras los diplomáticos que trabajan en Turtle Bay -el vecindario en medio de Manhattan donde tiene su sede la ONU- permanecen con los labios sellados en lo que respecta a la próxima aparición de Trump, otros no son tan discretos.
"Amo a mi presidente”
"Estamos felices y orgullosos de que él venga”, dice John Hakim, dueño de una pizzería ubicada a una cuadra de la sede mundial de la ONU. El hombre es un egipcio de confesión cristiana copta que vino a Estados Unidos hace siete años y abrió este local en julio pasado, justo a tiempo para lo que podría ser una gran temporada una vez que comience la Asamblea General de las Naciones Unidas.
"Haremos lo mejor que podamos para servir a todos y esperamos hacerlo bien", dice. Cuando se le pregunta sobre sus ideas políticas, el empresario despliega algo de talento diplomático. "No me interesa la política. Soy ciudadano estadounidense. Amo a mi país. Amo a mi presidente", afirma Hakim. Dice además que si Trump acude a su restaurante, le presentará dos sugerencias concretas: pasta con pollo, o fettuccini con camarones.
Autor: Michael Knigge (ELM/DZC)
Donald Trump, el presidente de los despidos
En un abrir y cerrar de ojos, el presidente estadounidense, Donald Trump, despide a un alto funcionario de su administración tras otro. Estos políticos han tenido que abandonar la Casa Blanca.
Tillerson tenía a menudo opiniones diferentes a las de Trump. Se habría enterado de su despido al leer el tuit en el que Trump anunciaba su salida de la Casa Blanca, según algunos medios. La designación de Tillerson como secretario de Estado fue controversial desde el principio debido a que no tenía ninguna experiencia política: fue director por muchos años de la gigante petrolera Exxon Mobil.
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Hope Hicks
La exdirectora de comunicaciones, de solo 29 años, renunció un día después de testificar ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes sobre la
interferencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. Aunque Hicks reconoció en su declaración haber mentido en su puesto de trabajo, expresó que dejaba el puesto porque "sentía que había completado su ciclo".
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Stephen Bannon
No quedó claro si renunció o fue despedido, pero el exestratega jefe de la Casa Blanca fue una pieza importante en la agenda nacionalista y antiglobalización que ayudó a Trump a llegar a la presidencia. La razón de la salida de Bannon pudo haber sido los constantes choques que tuvo con facciones más moderadas de la Casa Blanca y por haber criticado las políticas de Trump.
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Anthony Scaramucci
El exinversor de 53 años, apodado "The Mooch", solo permaneció diez días en su cargo como director de Comunicaciones de la Casa Blanca. El general John Kelly, nuevo jefe de Gabinete, había pedido la remoción del neoyorquino Anthony Scaramucci. Los insultos de éste contra empleados de Trump incluso habrían indignado al presidente norteamericano.
Reince Priebus, el exjefe de Gabinete de la Casa Blanca, fue despedido tras solo seis meses debido a una confrontación abierta con Anthony Scaramucci, el ahora exdirector de Comunicaciones de Trump. Al parecer, Priebus había rechazado con vehemencia la contratación de Scaramucci.
Imagen: Reuters/M. Segar
Sean Spicer
En su calidad de portavoz de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer no tuvo la mejor relación ni con la prensa ni con su jefe, el presidente estadounidense. Spicer renunció después de que Donald Trump nombrara a Anthony Scaramucci director de Comunicaciones.
Imagen: Reuters/K.Lamarque
Walter M. Shaub Jr.
Walter Shaub, el exdirector de la Oficina de Ética Gubernamental, dejó su puesto en julio, después de que su oficina entrara en conflicto con la Casa Blanca debido a preguntas sobre la situación financiera del presidente estadounidense. Según informes de la prensa, Shaub habría calificado de "ridículo" el gobierno de Trump.
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Michael Dubke
Ya en mayo pasado, Michael Dubke, el antecesor de Anthony Scaramucci, tuvo que dejar su puesto como director de Comunicaciones de la Casa Blanca. Según el equipo de Trump, el experto en relaciones públicas había lidiado mal con las acusaciones relativas a la supuesta injerencia rusa en las elecciones estadounidenses.
Imagen: picture-alliance/AP Photo/S. Walsh
James Comey
También James Comey, el exdirector del FBI, fue víctima de la impía política de personal de Trump. La Casa Blanca justificó el despido de Comey alegando que éste había manejado mal la investigación de los correos electrónicos de Hillary Clinton. Críticos creen que la verdadera razón del despido fue la investigación del FBI sobre el presunto apoyo de Rusia a la campaña electoral de Trump.
Imagen: picture-alliance/AP Photo/J. S. Applewhite
Michael Flynn
El primer consejero de Seguridad Nacional del presidente Trump, Michael Flynn, dimitió tras solo un mes en el cargo. La razón: la prensa había revelado que, antes de que Trump asumiera oficialmente su cargo, Flynn había mantenido una conversación con el Embajador ruso en Washington sobre las sanciones estadounidenses contra Rusia. Además había mentido al vicepresidente Mike Pence al respecto.