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Fisuras entre Washington y Europa

5 de julio de 2002

La brecha entre Europa y Estados Unidos se va acrecentando lentamente, a veces en forma imperceptible. Las diferencias en torno al Tribunal Penal Internacional no son el único foco de discrepancias.

La política de Bush no siempre encuentra eco favorable en Europa.Imagen: AP

El tira y afloja en el Consejo de Seguridad de la ONU, en torno a la prolongación del mandato para la misión de Bosnia, es la manifestación más evidente de las discrepancias existentes a ambos lados del Atlántico. Hay que aclarar, sin embargo, que Estados Unidos no ha amenazado en ningún momento con retirar a sus soldados de la tropa SFOR. En realidad ni siquiera podría hacerlo, dado que dicha misión obedece a una resolución adoptada en la conferencia de paz de Dayton, y no a una de las Naciones Unidas. No obstante, esa es la impresión que han sugerido subrepticiamente las informaciones de diversos medios de prensa europeos.

El hecho de que Washington rechace el Tribunal Penal Internacional es difícil de comprender desde el punto de vista europeo, pero corresponde a la necesidad que sienten los estadounidenses de tener el máximo control posible en todos los terrenos. En consecuencia, el intento de conseguir inmunidad para los soldados norteamericanos chantajeando al Consejo de Seguridad con el mandato para Bosnia resulta comprensible, aunque no justificable.

El caso Arafat

Segundo ejemplo: el trato dado al presidente de la Autoridad Nacional palestina, Yasser Arafat. Para el jefe de la Casa Blanca, Arafat ha dejado de ser un interlocutor y Bush no se propone hacer nada para lograr el establecimiento de un estado palestino, mientras la población lo respalde. De pronto tampoco se habla ya en Washington de una conferencia internacional para llevar la paz al Medio Oriente. Los europeos no comparten tal actitud, y con razón. La forma en que Arafat ha manejado el problema del terrorismo en su propio bando es controvertida; pero una elección democrática debe ser respetada, cualquiera sea el candidato que resulte triunfador en las urnas.

La lucha contra el terrorismo

El tercer ejemplo que cabe mencionar es el de las investigaciones en Alemania para desarticular la organización terrorista de Bin Laden. Un influyente periódico germano apuntó esta semana que las leyes, directrices y normas alemanas dificultan las pesquisas, asunto que disgusta en alto grado a los estadounidenses. Hasta ahora tales críticas sólo se formulan en tono bajo. Pero, si llega a comprobarse que Al Qaeda dispone aún de una red operativa en Alemania, y que ésta continúa preparando atentados, Washington podría abandonar rápidamente ese cortés sigilo.

En la actualidad, Washington realiza los mayores esfuerzos de rearme desde el término de la guerra fría. En Europa, en cambio, los presupuestos de defensa siguen recortándose, como si no hubieran tenido lugar los atentados del 11 de septiembre. Dado que en Estados Unidos la amenaza terrorista es muy real, los europeos no deberían extrañarse de que en Washington se pongan otros énfasis políticos. En este contexto, se ven cada vez más debilitadas las estrategias multilaterales de la alianza contra el terrorismo, y prevalecen las acciones individuales. Y ese es el verdadero problema. Europeos y estadounidenses deberían enfrentarlo en forma conjunta.