Francia, al borde de su quinto primer ministro en 20 meses
26 de agosto de 2025
Cuando François Bayrou compareció este lunes ante la prensa, se mostró más sereno de lo que cabría esperar de un político en la cuerda floja: voz tranquila, mirada seria. Dijo haber pedido al presidente que convocara al Parlamento a una sesión extraordinaria el 8 de septiembre para plantear una moción de confianza antes del inicio de los debates presupuestarios.
Con esta decisión sorpresiva, el primer ministro busca respaldo para el presupuesto de austeridad proyectado, que genera un fuerte rechazo en Francia. El Gobierno minoritario planea recortes de unos 44.000 millones de euros para reducir en 2026 el déficit al 4,6 % del PIB, todavía lejos de los criterios de la UE. Entre las medidas simbólicas está incluso la eliminación de dos días festivos.
Con la moción de confianza, Bayrou da un paso que no solo pone en riesgo su propia carrera. Si fracasa, el presidente Emmanuel Macron tendría que sustituir en unos 600 días a su cuarto premier y nombrar a un quinto jefe de Gobierno, tras Élisabeth Borne, Gabriel Attal y Michel Barnier. Un desgaste comparable únicamente con los años de crisis de la Tercera República.
Política interna de Francia: ¿como en 1932/33?
A comienzos de los años treinta, Francia tambaleaba por las secuelas de la Gran Depresión. Los Gobiernos se sucedían y los primeros ministros caían casi cada mes. Entre 1932 y 1933, la Tercera República quemó seis jefes de Gobierno, un récord que evidenció su parálisis política.
La causa era casi siempre la misma: la disputa sobre el presupuesto, la "prerrogativa real" del Parlamento. Cada intento de cuadrar las cuentas fracasaba ante la resistencia de los diputados. Subidas de impuestos, recortes, contribuciones extraordinarias: todos los planes se estrellaban. El presupuesto se convirtió en una piedra de tropiezo que erosionó la confianza en la democracia y paralizó a la Tercera República.
El dilema de Bayrou
Noventa años después, ciertas cosas suenan familiares. Francia carga con una deuda de más de 3 billones de euros, cuyos intereses se llevan cada año decenas de miles de millones del presupuesto. Bruselas exige disciplina y los mercados financieros observan a la política parisina con lupa.
Tras el anuncio de Bayrou, la Bolsa reaccionó con caídas y subieron las primas de riesgo de la deuda pública, que este mes incluso superaron temporalmente el nivel de Grecia. Sin un plan de consolidación creíble, París se expone a una rebaja de calificación.
El Gobierno apuesta por un presupuesto que combina recortes de subvenciones, contención del gasto social y alzas moderadas de impuestos para los más ricos: un "ajuste light", como reclaman economistas desde hace años. Pero el problema no está en las cifras, sino en el Parlamento.
La oposición francesa: unida contra el premier
Desde las elecciones del verano de 2024, el Gobierno no cuenta con mayoría absoluta en un Parlamento dividido en tres grandes bloques: la extrema derecha de Rassemblement National (RN), el centro que respalda al presidente y la coalición de izquierda.
RN apuesta abiertamente por nuevas elecciones. "Votaremos en contra de la moción de confianza. Solo una disolución dará a los franceses la oportunidad de decidir sobre su futuro", declaró Marine Le Pen en la plataforma X, aunque probablemente no podría presentarse de nuevo tras un proceso judicial. En lugar de recortes, RN reclama inversiones en policía, ejército y poder adquisitivo, financiadas con más deuda.
Desde la izquierda también critican que Bayrou haya elegido la palanca equivocada. La izquierda populista de La France Insoumise (LFI) convoca el 10 de septiembre a una protesta similar a una huelga general. Pero también verdes, comunistas y socialistas excluyen ya cualquier apoyo al premier, por lo que actualmente no se vislumbra una mayoría para Bayrou. El líder socialista Olivier Faure tachó el plan de un "presupuesto injusto" y prometió en televisión un "presupuesto alternativo", previsiblemente con nuevos impuestos a grandes empresas y patrimonios.
En el campo conservador tampoco hay consenso sobre la austeridad. Xavier Bertrand, presidente de la región Hauts-de-France, advirtió contra una carga excesiva para las clases medias. Un ajuste demasiado severo, temen, no resolvería los problemas de deuda y reforzaría únicamente al RN, que lidera en las encuestas.
El Gobierno advierte sobre una intervención del FMI
El Ejecutivo busca apoyo y, al mismo tiempo, advierte de las consecuencias de un fracaso. El ministro de Finanzas Éric Lombard declaró este martes en la radio francesa que no se pretende "hacer política del miedo", pero que el riesgo es real: en el peor escenario, incluso el Fondo Monetario Internacional podría intervenir.
"Nuestra responsabilidad es mantener la confianza de los mercados. Estamos en la senda", aseguró Lombard, aunque advirtió de la creciente carga de intereses. Ya ahora, dijo, Francia corre el riesgo de pagar pronto más por sus créditos que Italia.
Para 2026 anunció un "presupuesto de saneamiento y equidad". Se prevén recortes de 44.000 millones de euros. Los que tienen hombros más fuertes deberían contribuir más, de modo que la población perciba que el ajuste es justo. "Los franceses deben ver que el sacrificio se comparte", dijo.
François Bayrou: un premier en la cuerda floja
Bayrou está en un callejón sin salida. Sin recortes drásticos, pierde la confianza de los mercados. Con ellos, no logra mayoría en el Parlamento para el presupuesto 2026. La moción de confianza es, por tanto, también una apuesta por la estabilidad de todo el sistema.
Si fracasa el 8 de septiembre, el presidente Macron, que respalda expresamente el plan de austeridad, enfrentará decisiones difíciles. ¿Convoca de nuevo elecciones parlamentarias tras apenas un año? ¿Nombra un Gobierno de expertos o un primer ministro de otra corriente política? ¿O incluso, a un año y medio de la elección presidencial, pone en cuestión su propio mandato y allana el camino a un relevo anticipado en el poder?
Por el momento, sin embargo, la pregunta central sigue sin respuesta: ¿cómo gobernar un país cuyas finanzas se descontrolan si ninguna mayoría está dispuesta a asumir las cargas?
(gg/rml)