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Considerado por muchos franceses un delito menor, lo practican sobretodo los estudiantes, que prefieren pagar siete euros al mes en una caja de resistencia que les cubre la multa en caso de ser sorprendidos: es más barato que un boleto. Incluso hay imágenes de Jacques Chirac, en su época como alcalde de París, saltando ostensiblemente una barrera. No obstante, ahora también empiezan a viajar sin pagar los trabajadores. La sociedad estatal de ferrocarriles registra pérdidas de unos 300 millones de euros al año. Solo en París son 100 millones: un récord histórico.
