Francia está sumergida en la crisis. La situación repercute en el estado de ánimo de los franceses. Muchos empiezan a perder la esperanza. Se muestran cada vez más pesimistas y no confían en la capacidad del gobierno de superar los retos que le esperan.
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¿Pesimismo en toda Francia? No. Siguen existiendo los buenos ejemplos en el país. Uno de ellos es la ciudad de Houdan, a una hora de París. Una localidad llena de emprendedores y una cuota de desempleo que apenas roza el 5%.