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Hoy, muchos griegos dependen de chimeneas y estufas para calentar sus casas. Se quema todo lo que sea barato y arda, ya sea madera talada ilegalmente, tableros aglomerados o muebles arrojados a la basura. Desde el inicio de la crisis, la contaminación de partículas finas aumenta en las metrópolis griegas, y lo hace... siempre en invierno.
