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"¡Vendan sus islas!" Este ultimátum que hasta ahora el gobierno griego no tomaba muy en serio, podría hacerse realidad. Las playas solitarias y la naturaleza salvaje de las islas griegas del golfo de Corinto las convierten en objeto de deseo. La polémica está servida. Algunos temen que estas islas vírgenes sean pasto de la especulación inmobiliaria y se destruya su naturaleza. Otros ven los planes de venta como la solución a la crisis estatal y al desempleo en la región.
