Grecia: misión cumplida
1 de julio de 2003
No es como para gritar Eureka. Demasiadas metas quedan aún por alcanzar y demasiados proyectos por concretar. Pero los seis meses de la presidencia griega de la Unión Europea arrojan, sin duda, un saldo positivo. Atenas se ganó los merecidos elogios de sus socios comunitarios por su hábil y conciliatoria diplomacia, que permitió sacar adelante los proyectos fundamentales de este semestre, estableciendo las vías para el futuro.
El eclipse iraquí
El éxito no estaba en absoluto garantizado a priori. Sobre todo porque los primeros meses del año plantearon una dura prueba, que en principio la Unión Europea no supo sortear adecuadamente. La crisis iraquí dejó en evidencia una profunda división entre los miembros, que culminó en la publicación de una carta abierta de apoyo a la política del presidente estadounidense, George Bush, firmada por ocho gobernantes, varios de ellos de los países que se aprestan a incorporarse a la UE.
En consecuencia, no sólo quedó en entredicho la capacidad europea de actuar cohesionadamente en el plano internacional, sino que el episodio auguró roces con los futuros socios. Malos presagios para el futuro de la Unión, en pleno proceso de ampliación hacia el Este. Sin embargo, Grecia supo aplacar los ánimos. En lugar de intentar acallar el asunto, Simitis optó por tomar el toro por las astas. Pasadas sólo tres semanas del incidente, convocó a una cumbre extraordinaria, en la que se logró al menos convencer a las partes de la necesidad de buscar una fórmula de unidad en materia de política exterior y de seguridad.
Logros fundamentales
Tan buenos resultados dio la estrategia griega en este terreno que, al terminar el semestre, el penoso incidente quedó relegado casi al olvido. Destacan en cambio los logros, que no son pocos, comenzando por el hecho de que en la cumbre de Salónica se presentó por primera vez una estrategia europea de seguridad.
El proceso de ampliación, por su parte, siguió el itinerario previsto, con la firma de las actas correspondientes y los plebiscitos realizados en diversos países para confirmar su adhesión a la UE. Tanto o más relevante aún resultó la aprobación del borrador de una Constitución para la Unión Europea, que servirá de base a las próximas negociaciones entre los gobiernos. Y, por si fuera poco, incluso se consiguió acabar con la eterna pugna en materia de subvenciones agrícolas, aprobándose en el último minuto la reforma de la política comunitaria en la materia. En suma, Grecia puede sentirse orgullosa de su gestión. Tanto es así que los nombres de su jefe de gobierno, Costas Simitis, y su ministro de Relaciones Exteriores, Yorgos Papandreu, se barajan ya como candidatos a ocupar altos cargos en Bruselas.