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¿Recortar o no la deuda griega?

3 de octubre de 2011

Se cuenta con que Grecia recibirá la ayuda económica de la UE, el BCE y el FMI, pero nadie se atreve a asegurar que eso interrumpirá el círculo vicioso que aflige al país. ¿Cuál es la salida, recortar la deuda griega?

“Puede que no haya otra salida que perdonarle a Atenas el 50 por ciento de su deuda”, señaló el parlamentario alemán Michael Fuchs.Imagen: dapd
El viceministro de Finanzas griego, Pantelis Oikonomou, declaró este lunes (3.10.2011) que el Gobierno de Atenas, la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional habían sentado las bases para un acuerdo que conducirá a la liberación del sexto tramo de auxilios económicos para Grecia, que asciende a 8.000 millones de euros. Pero el optimismo que pretendía transmitir no atenuó para nada el dramatismo de las circunstancias: el Gabinete del primer ministro Giorgos Papandreu admitió este 2 de octubre que el déficit fiscal será de un 8,5 por ciento del PIB y no del 7,6 por ciento, la meta fijada por los prestamistas.
 
Muchos dan por sentado que Grecia recibirá la ayuda económica en cuestión, pero nadie se atreve a asegurar que eso contribuirá a interrumpir el círculo vicioso que aflige al país. A juicio de los analistas, el hecho de que Atenas no pueda reducir su déficit como lo exige la “troika” –como se conoce a los inspectores de la UE, el BCE y el FMI– implica que necesitará alrededor de 2.000 millones de euros adicionales para afrontar sus gastos este año. Y contener el déficit para que no sobrepase la marca del 8,5 por ciento del PIB dependerá de cómo respondan la ciudadanía y el aparato estatal a las medidas de austeridad de la administración Papandreu.
 
Despido masivo, un “golpe suavizado”
 
Giorgos Papandreu, primer ministro de Grecia.Imagen: dapd
La dureza de las reformas hace temer que las protestas civiles y las huelgas de los sindicatos de los trabajadores públicos se radicalicen hasta hacer mella en la resolución con que el primer ministro ha implementado los recortes del gasto estatal. Basta con que unos pocos diputados socialistas voten en contra de las propuestas de Papandreu –un fenómeno que no ha tenido lugar hasta el momento– para que el Gobierno pierda su precaria mayoría de cuatro escaños en el Parlamento y se vea obligado a realizar elecciones adelantadas. Estos y otros tópicos fueron discutidos en el Consejo de ministros de este domingo (2.10.2011).
 
Allí se aprobó el presupuesto estatal para 2012, que no prevé nuevos endeudamientos, pero contempla una reducción de los ingresos –por el orden de los 6.600 millones de euros– y recortes en el gasto público acordados con la “troika”. La prensa local ha ofrecido detalles –no corroborados oficialmente– sobre una de las medidas de ahorro más controversiales: el despido de 30.000 empleados estatales. Según los medios griegos, se planea jubilar anticipadamente a 20.000 personas, prescindir de 1.000 en instituciones que están por desaparecer y despedir a hasta 7.000 de las que han sido contratadas por tiempo definido. Cerca de 3.000 trabajadores que laboran en empresas dependientes del Estado también se verán afectados por los recortes.
 
Pese a la impopularidad de esta medida, esta distribución de los despidos es descrita por algunos observadores como un “golpe suavizado” porque dos tercios de quienes sentirán su impacto ya estaban en edad para retirarse y el resto está adscrito a entidades públicas que se fusionarán, si no desaparecen antes. La desventaja de esta táctica es que no le permite al Estado ahorrar tantos recursos como debería y eso es algo que no ha pasado inadvertido entre los funcionarios de la UE, el BCE y el FMI, cuyo informe es esperado por el Eurogrupo para tomar nuevas decisiones de cara a la crisis griega este 3 de octubre.
 
Condonando la deuda griega
 
Michael Fuchs, vicepresidente de la fracción parlamentaria de la CDU/CSU en el Bundestag.Imagen: picture-alliance/dpa
Mientras tanto, la inefectividad de los remedios administrados para sanear las finanzas griegas parece estar estimulando la búsqueda de soluciones menos ortodoxas para el problema. Este domingo (2.10.2011), probablemente antes de que el Ministerio de Finanzas griego anunciara que no podría reducir su déficit estatal como lo exige
la “troika”, el influyente diputado alemán Michael Fuchs ya había dado por consumado uno de los escenarios más temidos en el marco de la crisis de las deudas comunitarias. “Grecia está en quiebra”, dijo el vicepresidente de la fracción parlamentaria de la coalición integrada por los partidos Unión Demócrata Cristiana (CDU) y Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) en entrevista para el diario Rheinische Post.
 
“Y puede que no haya otra salida que perdonarle a Atenas el 50 por ciento de su deuda”, agregó Fuchs, quien también preside el grupo de pequeños empresarios de la CDU en el Bundestag. El político alemán no es el primero en sopesar esa posibilidad, pero, hasta ahora, el recorte de la deuda soberana griega ha sido desestimado como recurso para sacar al país sureuropeo de la coyuntura en que se halla. Ansgar Belke, director del departamento de Macroeconomía Internacional del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW), con sede en Berlín, ya había defendido esa alternativa en entrevista con Deutsche Welle.
 
“Yo siempre he estado a favor de condonar la deuda griega porque eso no causaría tantos estragos como se teme”, aseguraba en junio de 2011, poniendo como ejemplo el recorte de la deuda argentina. “[Eso] sirvió para demostrar que un país puede recuperarse aún después de haber quedado en bancarrota y haber desaparecido de los mercados financieros internacionales”, señalaba Belke, explicando que los acreedores del Estado griego estarían en capacidad de soportar ese golpe mientras Grecia recupera su credibilidad y regresa a los mercados de capitales. “Seguir concediéndole créditos sólo trae desventajas”, acotaba el experto.
 
Autor: Evan Romero-Castillo
Editora: Claudia Herrera-Pahl
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