Publicidad
Groenlandia posee uno de los mayores yacimientos mundiales de tierras raras, que no puede extraer por sí sola en razón de sus escasos recursos económicos. Ello explica la viva competencia entre varios países para invertir en la isla. China ofrece al gobierno autónomo groenlandés cerca de 180 millones de euros para ampliar sus infraestructuras, y la UE estaría dispuesta a invertir 218 millones. En Copenhague numerosas voces advierten contra los vínculos demasiado estrechos con China. En vano, porque la concesión de licencias para explotar materias primas es, desde la entrada en vigor del estatuto de autonomía de Groenlandia en 2009, una competencia autonómica y no un asunto del gobierno danés.
