"Huele a pólvora"
21 de febrero de 2003
El periódico Berliner Kurier, de la capital alemana, hace notar que Saddam Hussein no ha aprovechado ninguna de las oportunidades que ha tenido y probablemente desperdiciará también la última. Y apunta: "Huele a pólvora en la Mesopotamia. El tiempo de espera ha terminado. A fines de febrero se tomará la decisión. Desgraciadamente, esta será: guerra. A todas luces, el poderoso George Bush no piensa cambiar de actitud. Ni las manifestaciones pacifistas, ni los consejos de amigos han podido desviarlo de su rumbo, que parece conducir directamente al campo de batalla. Aun cuando el presidente haya podido dudar en algún momento en su fuero interno, ahora no puede dar marcha atrás. Sus tropas han sido desplegadas y están listas para actuar. Millones de ojos están puestos en él. Miles de amenazas fueron lanzadas a Saddam Hussein, y nunca hubo una reacción verdaderamente satisfactoria. El tejano ya no podrá dar a sus tropas la orden de retirada. Al menos eso es lo que cree. Lo trágico es que del miedo a perder la cara puede surgir la guerra."
Nueva dimensión
En Italia, el Corriere della Sera, de Milán, comenta las palabras del presidente Bush en cuanto a que un Irak democrático, sin Saddam Hussein, puede convertirse en un ejemplo para la región: "Desde el aula de un colegio del estado de Georgia, el presidente Bush expuso otros motivos a favor de una guerra contra Irak... Es el intento de imprimir a la crisis iraquí una nueva dimensión y convertir a la superpotencia estadounidense en garante del orden internacional, cualquiera sea la decisión que en breve adoptará el Consejo de Seguridad de la ONU. Bush no lo hace por casualidad: se acerca el día en que se presentará su propuesta para una nueva resolución, y los inspectores de armas de la ONU ya permiten entrever su disconformidad con la escasa cooperación de Irak".
Dudoso privilegio
El diario londinense The Guardian se refiere, por su parte, a los problemas internos del primer ministro británico, Tony Blair, a quien aconseja tomar en serio las advertencias de las iglesias Anglicana y Católica contra la guerra. "Puede que Bush esté tan convencido de su propia inteligencia, del acierto de su posición y de las dimensiones de su respaldo, que no vea la necesidad de emprender un diálogo respetuoso con sus críticos. Pero Blair no está en esa posición de dudoso privilegio. Por el momento está en minoría en su país, aun cuando ya hay indicios de que eso podría cambiar si Irak se sobrepasa. En caso de guerra, Blair tendrá que estar en condiciones de asegurar que ha hecho todos los esfuerzos necesarios para preservar la paz".
Sabiduría del S. XIX
Le Figaro, de París, advierte de los graves riesgos de la política de Washington: "Estados Unidos intenta legitimar una estrategia de violencia. Pero el derecho internacional prohibe la intromisión en asuntos internos de otro país, aunque éste despierte antipatías, como en el caso de Irak. Considerando el enorme peligro de potenciales atentados terroristas que podría desencadenar una operación unilateral estadounidense, George W. Bush haría bien en reflexionar sobre las sabias palabras de Lloyd George, del siglo XIX: "No se puede hacer negocios con caníbales, sin adquirir sus horrendos hábitos alimenticios".