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Impuesto a la especulación

20 de julio de 2002

El tribunal fiscal ha puesto en duda la equidad del impuesto aplicado a las ganancias especulativas, mientras en Alemania decae claramente el interés del público por aventurarse a invertir en el carrusel bursátil.

Euroscheine vor dem Finanzamt
El 95% de los alemanes no declara las ganancias obtenidas mediante la especulación.Imagen: Bilderbox

No parece que esta sea la ocasión de hablar de las utilidades que puede arrojar la especulación financiera. En el último tiempo, quienes no hayan perdido su capital en la bolsa o al menos hayan podido mantener las pérdidas a raya, pueden considerarse afortunados. No obstante, tampoco es un secreto que más de alguna fortuna ha sido amasada mediante las especulaciones bursátiles. Empeñado en poner freno a los desmanes en este otrora atractivo negocio, que tanto daño puede causar al mercado, el Estado insiste en mantener el impuesto a las ganancias especulativas.

Sumas y plazos

De acuerdo a las disposiciones tributarias alemanas, quienes adquieran acciones y las vendan en un plazo inferior a un año, quedan sujetos al pago de un impuesto, siempre y cuando sus beneficios superen la suma de 512 euros. El problema surgió cuando el tribunal fiscal se pronunció por estos días en contra de tal práctica, no por un desacuerdo de fondo, sino debido a que el fisco carece de los instrumentos necesarios para controlar su cumplimiento. Los magistrados argumentaron que, en consecuencia, no quedaba salvaguardada la igualdad entre los contribuyentes.

En la práctica, sólo un 5% de los ciudadanos declara como es debido las ganancias obtenidas por esta vía. El 95% restante simplemente omite la información, según el presidente del sindicato de contribuyentes, Dieter Ondracek. Por este motivo, aboga por flexibilizar el secreto bancario, de manera que tales datos lleguen al conocimiento de las autoridades fiscales y se consiga evitar la evasión fiscal.

El asunto deberá ser dirimido ahora al máximo nivel, por el Tribunal de Garantías constitucionales. Mientras tanto, sin embargo, son cada vez menos los potenciales afectados por esta norma tributaria. De hecho, el número de personas que se aventura a invertir en la bolsa disminuye mes a mes en Alemania.

Confianza deteriorada

Las caídas en picada de diversos títulos, las manipulaciones de balances y otros escándalos de esta naturaleza, ciertamente han desbaratado la confianza de la población germana. La reacción resulta lógica, sobre todo teniendo en cuenta que en este campo no existe una larga tradición en el país. Los alemanes habían descubierto masivamente el gusto por participar en el mercado de valores hace menos de una década, sobre todo gracias a la gran campaña publicitaria desplegada por la Telekom al poner a la venta sus títulos.

De acuerdo con el Instituto Accionario Alemán (DAI), la bolsa alcanzó su mayor grado de popularidad en el primer semestre del año 2001, cuando el 21% de los ciudadanos poseía acciones o bonos. A fines del año pasado, la cantidad se había reducido a un 19%. En la actualidad bordea sólo el 18%, que equivale a cerca de 11,6 millones de personas.

En cuanto a las expectativas, fundamentales en este sector, una vez más corresponde un papel clave a la empresa telefónica. Miles de personas que años atrás se vieron alentadas por ella a incursionar en el mundo de las acciones, se han visto arrastrados por el derrumbe de sus títulos. De seguro, en este caso no habrá por ahora muchos particulares a los que afecte el debate en torno al impuesto a la especulación.

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