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Incertidumbre ante triunfo islamista

4 de noviembre de 2002

La mayoría absoluta lograda por los islamistas moderados en las elecciones turcas es calificada como un terremoto político por la prensa europea, que analiza en sus comentarios las causas y posibles consecuencias.

El electorado turco castigó sin piedad a los partidos tradicionales.Imagen: AP

El periódico Berliner Zeitung, de la capital alemana, destaca que en los comicios celebrados en Turquía se impuso el voto de castigo: "Los antiguos partidos, incluidos los que gobernaban hasta ahora, simplemente fueron borrados del mapa. Fueron castigados por la corrupción, los malos manejos económicos y las pugnas por el poder que protagonizaron, descuidando el bien común. Pero la mayoría de los turcos no quiere un estado teocrático islámico. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) presenta una imagen moderada, su programa no deja de sonar moderno. Pero su líder, Recep Tayip Erdogan, también recurrió a promesas electorales populistas grandilocuentes. Ahora, el AKP dispondrá de un gran poder, en todo caso suficiente para poder efectuar cambios reales. La Unión Europea observará con preocupación qué uso hace de ese poder".

Dudas justificadas

El periódico francés Liberation, de París, aconseja no juzgar a priori y apunta: "El triunfo de los islamistas en las elecciones turcas no facilitará la decisión en torno a si Turquía puede ser admitida en la Unión Europea. Se puede tener, justificadamente, ciertas dudas en cuanto a las convicciones liberales, democráticas y pro-europeas de los islamistas "moderados" que conquistaron la mayoría... La popularidad de Erdogan, que llevó al triunfo al AKP, se deriva del hecho de que cuando fue alcalde de Estambul se mostró interesado en los asuntos sociales y menos corruptible. Habría que cuidarse de poner a estos islamistas moderados por las nubes, pero tampoco se los debería condenar a priori y, con ellos, a todo el país".

La fiabilidad de Ankara

Más inquieto se muestra el comentarista del periódico La Repubblica, de Roma, que escribe: "Turquía cae en manos del Islam y, al mismo tiempo, ha borrado de una plumada del mapa a la antigua clase política, burocrática y corrupta, que sumió al país en una de las peores crisis económicas de los últimos 50 años. El terremoto político que estas elecciones anticipadas significaron para el bastión sud-este de la OTAN plantea serias dudas acerca de la futura fiabilidad de Ankara, no sólo en la Alianza Atlántica, sino también en Estados Unidos, en Europa y en el Fondo Monetario Internacional, que ha de salvar al país del derrumbe financiero".

Incógnitas y más incógnitas

El periódico español ABC plantea la serie de interrogantes derivadas del triunfo de los islamistas en Turquía, que define como un país víctima de una crisis de identidad, que se debate cultural y políticamente entre Oriente y Occidente: "A partir de ahora se abre un período de profunda incertidumbre. ¿Cómo reaccionará el gran «partido», sin estatus de tal, que es el Ejército, celoso guardián de la tradición laica desde Ataturk?.. ¿Cuál será el encaje en la nueva OTAN de un país gobernado por islamistas? ¿Brindará su apoyo a Bush en un ataque a su vecino Irak? ¿Qué influencia tendrá el resultado en el proceso de adhesión a la UE? ¿Mantendrá Ankara sus buenas relaciones con Israel?... El «shock» ha sido brutal, quizás inaceptable para poderosos estratos militares y políticos: el Parlamento ha sido vaciado de partidos y los islamistas pueden acaparar en solitario todos los resortes del poder por primera vez en ochenta años. Así de sencillo; y así de inquietante mientras no se despejen todas las incógnitas surgidas ayer en ese estratégico dintel que separa Oriente de Occidente.

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