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Informe de Seguridad de Múnich: una alianza insegura

14 de febrero de 2022

La cuenta atrás para la Conferencia de Seguridad de Múnich comienza con el informe de seguridad, que refleja impotencia, percepción de amenazas y crisis muy reales.

Soldados estadounidenses en el aeropuerto de Kabul, en agosto de 2018.
Soldados estadounidenses en el aeropuerto de Kabul, en agosto de 2018.Imagen: Isaiah Campbell/US MARINE CORPS/AFP

Como diplomático de muchos años, Wolfgang Ischinger es tan educado como mesurado. Y, sin embargo, en la conferencia de prensa virtual, se nota que preferiría hablar de los detalles de la próxima Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC, por sus siglas en inglés), la última bajo su presidencia. Pero los periodistas siguen pidiendo otra cosa: valoraciones de Ischinger sobre la actual crisis con Rusia.

Por supuesto que Ischinger también tiene mucho que decir sobre ese tema. Por ejemplo, que "hay que hacer entender a la opinión pública que la disuasión es la prevención de la guerra". O que le parece gratificante que Europa vuelva a desempeñar un papel en el intenso discurso diplomático, después de que, "al principio, parecía que Europa era solo un observador al margen de esta crisis".

"Crisis superpuestas"

Pero Ischinger y su equipo tienen la vista puesta en mucho más que la actual crisis en la frontera entre Ucrania y Rusia. Este hombre de 70 años preside la Conferencia de Seguridad de Múnich desde 2008.

El evento es una conferencia anual sobre política de seguridad internacional, que se celebra desde 1963. No es un acto oficial de los Gobiernos, sino un foro de debates informales y discretos entre participantes internacionales de alto nivel.

Mirando hacia atrás, en los últimos 14 años, Wolfgang Ischinger "no puede recordar una época en la que hubiera tantas crisis superpuestas". Con ello, se refiere a los retos planteados por Irán, China y la evolución de la arquitectura de seguridad euroatlántica. Una larga lista que aún podría abarcar muchos otros puntos.

Wolfgang Ischinger y el Informe de Seguridad de Múnich 2021.Imagen: Kay Nietfeld/dpa/picture alliance

De hecho, la extraordinaria profusión de crisis sin resolver es, en sí misma, el tema central de la conferencia de este año. Tradicionalmente, el informe se publica un par de días antes de la llegada de los invitados oficiales al legendario Hotel Bayerischer Hof, en Múnich. Establece tanto la agenda como el tono. Y este año se titula "Cambiar el rumbo: desaprender la impotencia".

"Impotencia colectiva"

El informe describe un estado de ánimo de "impotencia colectiva". Al igual que los individuos ordinarios, sociedades enteras pueden verse superadas por la sensación de que simplemente no tienen respuesta a los retos a los que se enfrentan.

"No cabe duda: 2021 no puede calificarse en modo alguno como un año de optimismo geopolítico. Nuevas crisis saltaban a los titulares más o menos mensualmente, contribuyendo a la sensación de que una creciente ola de crisis amenazaba con desbordarnos", se lee en el informe.

Llega a la conclusión de que esto ha conducido a una vulnerabilidad a la que las democracias liberales son especialmente propensas. Pero lo que hace que este estado de ánimo sea tan peligroso es que conlleva el peligro de que el mundo no afronte los retos a los que se enfrenta, aunque disponga de los recursos, las estrategias y los instrumentos necesarios para hacerlo.

¿Ejercicio, amenaza, preparación para la guerra? Tanques rusos de maniobra en Bielorrusia.Imagen: Russian Defense Ministry Press Service/AP/picture alliance

Ulrike Franke, experta en seguridad del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) considera que el informe es un llamamiento urgente a Occidente, para que se esfuerce más en aportar soluciones a los problemas que afronta el mundo.

Según Franke, el diagnóstico de "impotencia" es esencialmente una continuación del informe de la MSC de 2020, que se centró en la noción de "falta de Occidente" (westlessness), un neologismo muy referido, que describe un sentimiento ampliamente compartido de consternación y desilusión, junto con una inquietud existencial respecto a la propia viabilidad de Occidente.

El informe actual se basa en el resultado de una encuesta mundial sobre los niveles de evaluación del riesgo. Los alemanes, por ejemplo, consideran que el cambio climático y los consiguientes fenómenos meteorológicos extremos son la mayor amenaza. Para los encuestados de EE. UU., por su parte, el principal motivo de preocupación se deriva de posibles ciberataques.

En China, los encuestados consideran que Estados Unidos representa la mayor amenaza. En Rusia, la desigualdad creciente es la mayor preocupación. Y la India es el único país donde la gente teme, sobre todo, un ataque nuclear hostil.

De Afganistán a las cadenas de suministro

Dado que se centran en las crisis y las amenazas, los informes anuales de seguridad no son necesariamente portadores de optimismo. Esto quedó claro hace siete años, con la publicación del primer Informe de Seguridad de Múnich: "Orden que se derrumba, guardianes reticentes".

A medida que las crisis han ido creciendo en magnitud a lo largo del tiempo, los informes también se han ampliado. Mientras que la primera edición de 2015 tenía unas modestas 72 páginas, el último informe tiene más del doble, con 182 páginas.

Ciclón Batsirai frente a Madagascar: el cambio climático y las condiciones meteorológicas extremas son algunos de los retos a los que se enfrenta la humanidad.Imagen: picture alliance/dpa/EUMETSAT/AP

No solo abarca la evaluación de riesgos y la crisis de Ucrania, sino también una serie de otras crisis y sus repercusiones. Por ejemplo: la caótica salida de Afganistán, el deterioro de la situación de seguridad en Mali y el resto de la región del Sahel, la desestabilización en el Cuerno de África y el Golfo Pérsico, la creciente desigualdad mundial, así como la fragilidad de las cadenas de suministro en el sector tecnológico.

Estos temas también estarán en el centro de atención de la conferencia de seguridad de este año, que pretende mantenerse fiel a sus formatos tradicionales, a pesar de la pandemia en curso. No obstante, los actos se desarrollarán en "condiciones extremadamente restrictivas: una conferencia puramente de trabajo", como subrayó Ischinger.

"La demanda de encuentros multilaterales informales, de forma individual o en círculos más pequeños, ha aumentado enormemente. No sólo por el actual estado de ánimo de crisis, sino también por los largos meses en los que sencillamente no ha habido reuniones en persona", reconoció.

Ischinger espera recibir en el Hotel Bayerischer Hof a 35 jefes de Estado y de Gobierno, así como a un centenar de ministros, sobre todo de Exteriores y Defensa. El secretario general de la ONU, Antonio Gutérres, estará entre los oradores, y está previsto que el canciller alemán, Olaf Scholz, y varios miembros de su gabinete viajen a Múnich.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, también asistirá, al igual que los diez principales representantes de la UE. Estados Unidos, como siempre, enviará una fuerte delegación, esta vez encabezada por la vicepresidenta Kamala Harris. El ministro de Exteriores de China pronunciará un discurso en video. Y, además, se espera que un gran número de participantes de fuera de Europa aporten su contribución.

Sin embargo, ningún funcionario ruso participará en la conferencia de seguridad por "diversas razones", según dejó claro una portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores ruso, en una rueda de prensa de la semana pasada.

(gg/rml)

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