Insultar en Alemania te puede llevar a la comisaría
Karina Gomes
27 de noviembre de 2018
En Alemania, dirigir injurias a otra persona puede ser motivo de altas sanciones económicas. ¿Hablarle de "tú" a un policía? Ni lo piense.
Imagen: Colourbox
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Una simple palabra puede costar caro en Alemania. En una discusión de tránsito, llamar a alguien "idiota" puede derivar en una costosa multa de 1.500 euros. Incluso los pequeños intercambios de injurias son motivo suficiente para levantar una demanda en la comisaría. Son innumerables los procesos por ofensas en este país.
Mostrar la lengua a otro conductor puede conllevar una multa de 150 euros. Ofender a policías con la expresión "Du Mädchen!" (ٳTú, niña!) puede costar 200 euros. Cada expresión corresponde a un nivel de multa diferente, pero las multas no son fijas. Ofender a alquien llamándolo "Alte Sau" (algo así como "bastardo") puede costar 2 mil euros.
No sólo insultos, también los gestos obscenos son motivo de quejas policiales. Cortar manga o mostrar el dedo medio (Stinkefinger) cuesta aún más caro: 4 mil euros. Para quien golpea el dedo índice en la cabeza, un gesto para insinuar que la otra persona está loca o no sabe lo que está haciendo, la multa es de 750 euros.
La justicia es rigurosa con quien se expresa espontáneamente con gestos considerados ofensivos. Ante el juez, no sirve de argumentar que, en realidad, uno se estaba secando el sudor de la frente cuando fue acusado de cortar manga a la persona ofendida.
Una simple discusión puede costar muy caro, pero no es motivo de prisión. La multa es generalmente aplicada para casos en que una autoridad, como un policía, es ofendida con una palabra o un gesto. No se atreva a tratar a un policía con el informal "Du" (tú) en lugar de "Sie" (usted). La multa es de 600 euros.
Para casos entre civiles, las posibilidades de que las demandas lleguen a juicio son pocas. A menudo, las quejas son rechazadas por las fiscalías.
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7 expresiones alemanas con la palabra salchicha
Salchichas fritas, ahumadas o hervidas en agua. A los alemanes les encanta comer "Wurst" o embutidos que sirven también de inspiración para crear expresiones coloquiales. Les mostramos nuestras favoritas.
Imagen: picture-alliance/dpa/P. Pleul
Me da igual
¿Da igual? Entonces en alemán es: "Es ist wurst". La cantante austriaca Conchita Wurst ganó en 2014 el Eurovision Song Contest. Ella eligió el apellido "Wurst", por la expresión, ya que a ella le da igual de dónde procede o qué apariencia tiene, todo un llamado a la tolerancia.
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Pobrecito
"Armes Würstchen" o pobre salchichita no es un piropo. Se utiliza para mostrar a alguien que estamos de su parte, que nos da pena su situación. Ya se usaba esta expresión en el siglo XIX. Seguramente está relacionada con la expresión "pobre gusanito", donde el animalito cuelga y se retuerce en el anzuelo.
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Todo tiene un final, pero la salchicha tiene dos
Casi todos los alemanes conocen la canción "Alles hat ein Ende, nur die Wurst hat zwei" (1987), de Stefan Remmler, de la nueva ola musical alemana, Neue Deutsche Welle. Ya en ese entonces se sabía que da igual por donde se comience a morder el embutido, todo llega a su fin.
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Recibir más que los demás
Si alguien consigue una "Extrawurst" puede ser una porción más de comida, como también de chocolate, un puesto mejor en el cine o en el teatro, es decir, recibir algo más que el resto de la familia, los colegas, los amigos. Pero también puede ser una salchicha más.
Imagen: picture-alliance/dpa
La cosa va en serio
Un corredor ha entrenado durante 4 años para los Juegos Olímpicos y espera con expectación el gran día de la competición. "Es geht um die Wurst", o ahora la cosa va en serio o es el momento decisivo. Esta expresión se usó por primera vez en la Odisea de Homero. En las competiciones populares de la antigüedad, la salchicha era el trofeo y para la gente pobre todo un banquete.
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Jamón y salchichas
"Mit dem Schinken nach der Wurst werfen", literalmente lanzar la salchicha al jamón, es la pesadilla de los vegetarianos. Puesto que el jamón es la carne de mayor calidad, esta expresión se usa cuando alguien pretende cambiar una cosa de menor valor por una de mejor calidad. En la actualidad no se usa mucho y por un motivo. Todo el mundo aprende desde pequeño que la comida no se tira.
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No te ofendas
"Beleidigte Leberwurst" o literalmente el paté ofendido ya se usaba en el siglo XIX. Pero ya en la antigüedad existía en la medicina la idea de que el hígado es la fuente de la bilis amarilla y, por tanto, de los sentimientos como la rabia o la ofensa. La "Wurst" llegó más tarde: el carnicero cocinó las salchichas en una cacerola y el hígado estaba ofendido porque tenía que esperar.