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Irán refuerza su eje con Moscú y Pekín

28 de agosto de 2025

En la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en la ciudad china de Tianjin también estará presente Irán, que sufre las sanciones occidentales e impulsa una nueva política hacia el Oriente.

Instalación lumínica nocturna para la cumbre de la SCO en la estación de tren de Tianjin.
Listo para la cumbre: instalación lumínica en la estación de tren de Tianjin.Imagen: Li Ran/Xinhua/picture alliance

Será el mayor evento que la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) haya organizado hasta ahora. Al menos así lo citó la página oficial de la OCS, citando al portavoz del ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun.

Según se informó, asistirán al encuentro jefes de Estado y de Gobierno de 20 países y presidentes de diez organizaciones internacionales. Se quiere organizar una "cumbre de la amistad, la unidad y resultados fructíferos". China asumió en julio de 2024 la presidencia rotatoria de la OCS.

La OCS fue fundada en 2001 en Shanghái. Sus Estados miembros son China, Rusia y las cuatro repúblicas centroasiáticas Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, además de India, Pakistán y, desde 2023, Irán. Poco después, el 1 de enero de 2024, Irán ingresó también en el grupo BRICS. En la ciudad portuaria de Tianjin, en el este de China, Irán estará representado por el presidente Masoud Pezeshkian.

Acercamiento a Rusia y China

Con la plena membresía en la OCS y en los BRICS, Irán persigue una política orientada hacia Oriente, centrada principalmente en estrechar lazos con Rusia y China, afirma Marcus Schneider, director del proyecto regional de Paz y Seguridad en Oriente Medio de la Fundación Friedrich Ebert. Esta línea tiene como objetivo superar el orden mundial dominado por Estados Unidos.

Por un lado, Irán apuesta por la reconciliación con sus rivales más inmediatos, en especial Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Gran repercusión tuvieron, por ejemplo, las imágenes del encuentro entre los ministros de Exteriores de Irán y Arabia Saudita en abril de 2023 en Pekín.

Acercamiento: reunión de los ministros de Exteriores de Irán y Arabia Saudita, Hossein Amir Abdollahian (derecha) y el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, en Pekín, abril de 2023.Imagen: Iran's Foreign Ministry/WANA/REUTERS

Por otro lado, la dirigencia en Teherán persigue también un objetivo más amplio, dice Schneider. "Irán también quiere evitar aquí que en la región se forme un eje proestadounidense y antiiraní, integrado, por ejemplo, por Israel y los Estados árabes moderados. Teherán querría expulsar de la región las poderosas influencias de Estados Unidos y de su supuesto bastión, Israel, denominados en su retórica como el 'gran' y el 'pequeño Satán'."

"Mirada hacia Oriente, sin alternativa"

El rumbo oriental de la política exterior iraní responde a una evolución general del orden mundial hacia una mayor multipolaridad, señala Hamid Talebian, experto en Irán del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA) de Hamburgo. Ante su aislamiento internacional y las tensas relaciones con Occidente, la República Islámica ya había iniciado este viraje bajo el anterior presidente Ebrahim Raisi (2021-2024).

"Por otro lado, esta reorganización se aceleró tras la retirada de Estados Unidos del JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto) para limitar el programa nuclear iraní y como consecuencia de la incapacidad de Europa para crear vías económicas alternativas y ayuda para Irán", añade Talebian. "Esta dinámica ha colocado a las facciones prooccidentales en una posición prácticamente más débil para los próximos años".

Según Schneider, también los ataques israelíes y estadounidenses contra las instalaciones nucleares iraníes en junio reforzaron esta orientación hacia Oriente. Antes de esos ataques, todavía había esperanzas de un acuerdo con Occidente. "Pero muchos políticos en Teherán ya las han abandonado. La 'mirada hacia Oriente' ha quedado sin alternativa."

Europa: escasas posibilidades de influencia

Dada la cercanía de Irán con Rusia y China, Europa cuenta actualmente con escasas posibilidades de influencia, advierte Schneider. En las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, que Alemania, Francia y Reino Unido mantienen con Irán desde julio, habrían tenido una última oportunidad de presionar gracias al mecanismo de snapback. Este mecanismo establece que las sanciones contra Irán se reactivan en su totalidad si el país prosigue con su programa nuclear.

Pero incluso ese mecanismo ha agotado ya su eficacia. "Irán está prácticamente sancionado al máximo. Apenas queda capacidad de presión económica si no se quieren aplicar sanciones secundarias. Irán es más débil que nunca. Pero Europa ya no dispone de palancas de presión", dice Schneider.

"Europa Occidental ha perdido importancia para Irán"

Hamid Talebian coincide. La participación de Europa en el JCPOA se debió principalmente a la fuerte alianza transatlántica de entonces y a la influencia asociada de Europa en la política exterior estadounidense. "Hoy, esa influencia se desvanece. Desde la perspectiva iraní, Europa Occidental ha perdido relevancia en la escena internacional. Además, la función mediadora de los tres países europeos ha disminuido claramente, debido a su apoyo categórico a Israel en la guerra contra Irán".

Talebian considera que esta evolución corresponde también a una tendencia global. "El hecho de que la República Islámica esté hoy menos aislada en el sur global, en particular en el Medio Oriente, es una prueba de la creciente autonomía estratégica del sur global. Los Estados occidentales tienen cada vez menos capacidad de imponer a otros países en desarrollo su propia orientación en política exterior".

(gg/rml)

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