Irán: un régimen de otro siglo
20 de febrero de 2004
“Calma ante la tormenta” titula la edición alemana del diario Financial Times su comentario y escribe: “Los fundamentalistas iraníes han provocado sin necesidad una crisis profunda en el país. Ellos hubiesen ganado de todos modos las legislativas de este viernes. Pero los fundamentalistas insistieron en manifestar su poder. Quisieron dejar bien claro a quien le corresponde el liderazgo en la República Islámica. La exclusión de más de 2000 candidatos liberales significa un golpe duro contra el proceso de democratización. Queda poca esperanza de que Irán se convierta en el primer país de la región capaz de modernizarse por sí solo.”
Frescura de los mullas
¿Y que viene después?“, pregunta el rotativo italiano La Repubblica y añade: “Hasta ahora, ni los iraníes han podido responder a esa pregunta. ‘Con los mullahs no cambiara nunca nada’ dice la población, desilusionada por las reformas prometidas pero no implementadas por Jatamí. En los pasados días creció, sin embargo, el temor de que las cosas podrían ir a peor. Los conservadores han ganado de nuevo su antigua frescura, gracias a la nueva situación geopolítica de Irán. Los estadounidenses se ven forzados a establecer relaciones amistosas con Teherán, ya que temen la influencia de los ayatollahs.”
Elecciones sin consecuencias
En Moscú, el diario ruso Kommersant opina: “El conflicto entre los conservadores iraníes y las reformistas parecía convertirse en un thriller. De eso no quedó mucho. La campaña electoral siguió un esquema fijo y preparado que no deja espacio para un resultado sorprendente. En Irán se estableció un sistema que garantiza el poder del gobierno, independientemente de la decisión de los votantes.”
Ancianos sin futuro
Desde Rennes, el diario francés Ouest-France comenta: “Hay que ser muy ingenuo para pensar que las elecciones de este viernes podrían transformar Irán en un país más abierto y menos fundamentalista. La cifra de abstenciones entre los votantes jóvenes será muy alta. Ellos ya no quieren tener nada que ver con este país que les parece como un régimen de otro siglo. Los ancianos con sus turbanes se podrán alegrar sobre su ‘victoria’ todo lo que quieran. Pero desde el punto de vista demográfico ya perdieron.”