Irak y el futuro de la ONU
24 de febrero de 2003
El periódico alemán Neue Osnabrücker Zeitung opina que "el gobierno de Bush se propone brindar a la ONU la última oportunidad de aprobar -rápidamente- una operación militar contra Irak. Del anuncio de Washington no se desprenden señales de disposición a dejarse frenar por un veto... Por amargo que sea: casi todo habla en favor de la afirmación de Bush de que el tiempo se agotó. Saddam Hussein no quiere la paz, el presidente estadounidense no la quiere a cualquier precio y aquellos que la desean a toda costa carecen de poder y conceptos claros. Si no se produce un vuelco espectacular, -como el derrocamiento de Saddam Hussein o su partida al exilio- el capítulo que se abre en la crisis iraquí será, en consecuencia, la obertura de una guerra tremenda".
Forzando la legitimación
El matutino Stuttgarter Zeitung coincide en este punto, y afirma: "Lo que Bush quiere arrancar del Consejo de Seguridad es la legitimación de la guerra estadounidense contra Irak, por parte de las Naciones Unidas. La pregunta de si no existen otras posibilidades de controlar a Irak y evitar una guerra, se deja de lado a propósito. Bush está decidido a arremeter contra Saddam".
Ingrato papel
El diario Liberation, de París, destaca que también está en juego el futuro de la organización mundial. "El papel de la ONU a menudo es ingrato, dado que la historia real se escribe en otro lado y a las Naciones Unidas no les queda más que la tarea de ocuparse de las consecuencias y los callejones sin salida. Washington impele a la ONU a actuar, consciente de dar con ello en el punto más sensible de la organización: no se trata sólo de la incapacidad básica de la ONU de encontrar soluciones que no sean meras dilaciones. Si la ONU aprueba o rechaza una intervención en Irak, ello también afecta su propio futuro. Porque, en el caso de un conflicto unilateral, no sólo habrá que reconstruir Irak; También habrá que reinventar la ONU".
El desdén de la Casa Blanca
En Londres, The Independent opina que el gobierno estadounidense tiene una actitud muy particular frente a la organización. "Sabido es que sus miembros de más marcado sello ideológico -como el ministro de Defensa Ronald Rumsfeld, y el extrañamente invisible vicepresidente, Richard Cheney- desdeñan a la ONU con la misma displicencia que los euroescépticos dedican a la Unión Europea. Consideran a la ONU casi como una conspiración socialista, como un poder foráneo y supranacional. Y cabría suponer que el propio Geroge Bush comparte ampliamente tal apreciación... Puede que la ONU sea todo menos perfecta, pero cautela el derecho internacional. El año pasado, Estados Unidos todavía rechazaba el nuevo envío de inspectores de armas a Irak, por considerarlo una pérdida de tiempo. Ahora, las inspecciones han abierto al mundo la posibilidad de una alternativa. Quizá Bush emprenda de uno u otro modo la guerra. Pero, de todas formas, resulta esperanzador que ello ocurra a pesar del peso de la ONU, y no debido a su insignificancia".
La decisión de Chirac
El periódico conservador británico The Times, asigna un papel clave a Francia y apunta: "Si las Naciones Unidas se negaran a aprobar una propuesta que simplemente constate que Irak no cumplió las demandas de la resolución 1441, se autodespojarían de significado, tal como lo dijo Bush el sábado. Ahora le corresponderá al presidente Chirac decidir si ese es realmente el futuro que aguarda al Consejo de Seguridad".