Warsh en la Fed: ¿voz independiente o marioneta de Trump?
21 de mayo de 2026
La independencia requiere valentía, dijo la senadora demócrata Elizabeth Warren durante una audiencia de Kevin Warsh en el Senado de Estados Unidos. "Pongamos a prueba su valentía, Sr. Warsh. ¿Perdió Donald Trump las elecciones de 2020?"
Kevin Warsh se esforzó por hallar una respuesta. Alegó que quería mantener la política fuera de su oficina. Warren lo presionó varias veces, pero Warsh se negó a responder a la pregunta con un "sí" o un "no".
El hombre, que fue sometido a un duro interrogatorio ante el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos, será juramentado como presidente de la Reserva Federal (Fed) por Donald Trump, el viernes 22 de mayo de 2026.
Este es uno de los cargos con más poder en EE. UU., ya que las decisiones de la Fed sobre los intereses tienen influencia sobre el curso del dólar, los bancos y el encarecimiento o abaratamiento de los productos. En juego están la confiablidad, los precios estables y, en definitiva, la estabilidad de toda la economía mundial.
Un nombramiento con potencial explosivo
El nombramiento de Warsh se ha convertido en una cuestión política, pues los demócratas lo acusan de no ser más que una "marioneta" de Donald Trump. Al menos, eso es lo que dijo en abril Elizabeth Warren, durante la mencionada audiencia ante el Comité Bancario.
Una cosa está clara: Kevin Warsh es el candidato de Donald Trump. Y Trump no oculta lo que espera de él. Ya ha apuntado que, si "Kevin" dirigiera el banco central, los tipos de interés bajarían. De lo contrario, se sentiría "decepcionado". El cálculo del presidente es evidente: espera que unos tipos de interés bajos, justo antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre de 2026, impulsen la economía estadounidense.
Warsh asegura públicamente que Trump no ha intentado influir: "En ninguna de nuestras conversaciones el presidente me pidió jamás que me comprometiera de antemano, que tomara alguna decisión sobre las tasas de interés o que dictara una. Y yo nunca accedería a hacerlo", aseguró Warsh, de 56 años, durante su audiencia en el Senado de EE. UU.
Trump socava la independencia de la Fed
Jerome Powell -el predecesor de Warsh- sabe de primera mano lo que es tener encima la presión de Donald Trump. Debido a que no recortó más las tasas de interés durante el segundo mandato de Trump, este lo sometió a una andanada de insultos e incluso hizo que el Departamento de Justicia iniciara una investigación en su contra.
Sin embargo, "la independencia de la Reserva Federal reviste una importancia única dentro del sistema financiero global, pues el dólar se sitúa en su cúspide. Si Estados Unidos se desestabiliza, eso afecta a todos", comenta a DW el economista y profesor de Harvard Kenneth Rogoff.
El currículum de Warsh: un perfil impecable
Kevin Warsh creció en una familia de clase media en el estado de Nueva York y asistió a una escuela pública. Logró dar con éxito el salto a la prestigiosa Universidad de Stanford, donde se especializó en Ciencias Políticas con énfasis en economía y estadística. En 1995, obtuvo su título en Derecho en la renombrada Facultad de Derecho de Harvard.
A esto le siguió una etapa en la banca de inversión, trabajando en la importante firma Morgan Stanley. En 2002, el entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, lo nombró su asesor económico. Ese mismo año, Warsh contrajo matrimonio con Jane Lauder, heredera del imperio de cosméticos Estée Lauder.
Mucho dinero y muchas conexiones
En 2006, Warsh -entonces de solo 35 años- fue nombrado miembro del órgano directivo de la Fed, la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, convirtiéndose en su miembro más joven hasta la fecha.
Allí, se ganó fama de "halcón" de la política monetaria, al criticar públicamente las medidas del entonces presidente de la Fed, Ben Bernanke. Durante la crisis financiera que comenzó en 2007, Bernanke implementó una política monetaria muy laxa, recortando las tasas de interés clave a su mínimo absoluto y adquiriendo bonos gubernamentales a gran escala. En medio de su disputa con Bernanke, Warsh abandonó la Fed en 2011 y, posteriormente, trabajó en el sector de inversiones y en el ámbito universitario.
Warsh posee una fortuna considerable. La Oficina de Ética Gubernamental estima el patrimonio neto de Warsh en hasta 200 millones de dólares. A eso se suma la riqueza de su esposa, que la revista Forbes estima en 2.000 millones de dólares.
¿Qué pasará con los intereses?
Por su experiencia dentro de la Fed y en Wall Street, Warsh sabe que si surgiera la impresión de que es Trump quien marca el curso de la Fed, los mercados reaccionarían con desconfianza a posibles intentos de influencia elevando la tasa de interés, "lo que es justamente lo contrario de lo que quiere el Gobierno", explica Rogoff.
Según medios, el propio Warsh ha abogado recientemente por una reducción de los tipos de interés, algo totalmente en sintonía con Donald Trump. Esto resulta sorprendente, dado que, impulsada por el conflicto con Irán y el alza en los precios de la gasolina, la inflación se encuentra en ascenso. Si la Reserva Federal decidiera reducir ahora las tasas de interés clave, probablemente estimularía la economía, pero también avivaría aún más el aumento de los precios.
Si Warsh realmente quisiera implementar inmediatamente el rumbo de Trump, debería imponerse ante varios miembros del Consejo Directivo de la Reserva Federal, que consta de 12 miembros. Asimismo, Jerome Powell anunció que permanecería en la Fed como miembro de dicho consejo. La propia historia de Powell demuestra cómo pueden cambiar las cosas. Trump, que acabó insultando a Powell y tratándolo de "incompetente", "estúpido" e incluso "corrupto", fue quien propuso a Powell en 2007 como presidente de la Fed.
(cp/ms)