La brecha transatlántica
24 de enero de 2003
En la capital alemana, el matutino Berliner Zeitung comenta: "Las declaraciones de París y Berlín desorganizan el cronograma estadounidense, aun cuando nadie quiera reconocerlo abiertamente en Washington. Si el ejército estadounidense quiere atacar Bagdad, tendrá que hacerlo lo antes posible. Dentro de unos meses el calor será excesivo para combatir en la región del Golfo. Sin embargo, si los estadounidenses emprenden la guerra sin el consentimiento de la comunidad internacional, se verán bajo una gran presión, también en el plano político interno. Aun cuando los norteamericanos no tengan gran necesidad de los alemanes y franceses, no les resulta muy grato partir a la lucha sin sus aliados... Estados Unidos se encuentra en un dilema del que es el principal responsable".
Falta de experiencia
El periódico Die Welt, también de Berlín, opina que las discrepancias de los europeos no detendrán a Bush: "El canciller alemán ha optado en contra de los deseos de Washington, y cree ahora contar con un aliado en París. Su inexperiencia en los asuntos estadounidenses y su nerviosismo pre-electoral lo conducen a caer en una trampa. La justificada molestia que causaron las irrespetuosas expresiones de Donald Rumsfeld, en cuanto a que Francia y Alemania representan sólo a la vieja Europa, oculta este hecho. George Bush está decidido a derribar a Saddam Hussein, porque no se puede lograr de otra forma su desarme".
Aliado fiable
Le Figaro, de París, responsabiliza a Washington de las tensiones transatlánticas y opina: "Mientras menos pruebas de la culpabilidad de Bagdad se presentan, con mayor fuerza se plantea la interrogante sobre la justificación de una operación militar. La compulsiva actitud de Estados Unidos fortalece la unidad y la resolución germano-francesa. De seguro no es eso lo que quieren lograr los estadounidenses. Las torpezas del ministro de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, cohesionan a los políticos de ambas riberas de Rin. ¿Quién no tiene hoy la impresión de que París y Berlín son los mayores opositores a los proyectos de Bush entre sus aliados? Las diferencias se han convertido en divergencias y podría derivar en una crisis atlántica. De momento las cosas no llegan tan lejos. Pese a todas las dificultades, Francia jamás se ha apartado de Estados Unidos en los momentos difíciles".
Mal comienzo
El Corriere della Sera, de Milán, comenta: "El matrimonio fraco-germano tuvo un mal comienzo. En lugar de convertirse en núcleo de una Europa respetada, el eje París-Berlín ocasiona desde el primer momento una doble división: agranda la brecha entre ambos lados del Atlántico y pone en evidencia las discrepancias dentro de la UE. En este punto se plantea una paradoja: en lo tocante a la crisis iraquí, franceses y alemanes han asumido una posición que muchos europeos consideran inobjetable. No hay miembro de la Unión, con la posible salvedad de Gran Bretaña, que no estuviera dispuesto a sumarse a esa línea. Pero París y Berlín tomaron la decisión sin consultar a sus socios y, para colmo, lo hicieron dentro del macro de una iniciativa que refuerza el papel franco-germano de liderazgo dentro de la Unión Europea. Por eso, los europeos ven en ello la defensa de sus propios intereses".