Rusia: la crisis de combustible que podría doblegar a Putin
1 de julio de 2026
Desde hace varios meses, Ucrania ataca infraestructura energéticasituada en regiones rusas y en la Crimea anexionada. También las rutas de abastecimiento rusas en los territorios ocupados e importantes refinerías de petróleo dentro de Rusia se han convertido en objetivos.
Solo en junio de 2026 fueron atacadas refinerías en Moscú, Nizhnekamsk, Tiumén y Volgogrado. En mayo se registraron ataques contra un total de 16 refinerías. Por ese motivo, la producción de gasolina ha disminuido un 25 por ciento, según informa la agencia de noticias Reuters, basándose en sus propias fuentes.
Actualmente, Rusia produce únicamente 85.000 toneladas de gasolina al día, mientras que el consumo durante el verano asciende a 110.000 toneladas diarias. "Este verano, Rusia parece dirigirse hacia lo que podría ser la peor crisis de combustible de su historia", advierten expertos del centro de estudios estadounidense Energy Intelligence.
Putin reconoce por primera vez la escasez de combustible
El 28 de junio de 2026, Vladímir Putin reconoció públicamente por primera vez la existencia de "cierta escasez de combustible". "Putin se vio obligado a admitir abiertamente que el problema existe", comenta a DW Margarita Zavadskaya, politóloga del Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales. "Y, sobre todo, señaló su causa: los ataques con drones ucranianos", prosigue la experta.
Según estimaciones del portal económico RBC, ya existen restricciones a la venta de combustible en 40 regiones de Rusia. Otra fuente aporta datos que apuntan a un problema mucho más grave: el portal ruso Wjorstka sostiene que la cifra asciende a 78 regiones.
Christina Harward, experta del Institute for the Study of War de Washington, explica que Ucrania ya intentó atacar refinerías en 2025. "La diferencia este año es que Ucrania ha aumentado considerablemente tanto la cantidad como la calidad de sus drones. Ha mejorado su alcance y, además, en los últimos meses ha realizado esfuerzos específicos para localizar y destruir los sistemas rusos de defensa aérea", señala la experta.
Ataques contra las líneas de suministro del ejército ruso
Al mismo tiempo, las fuerzas ucranianas intentan destruir las rutas de abastecimiento del ejército ruso cerca del frente. Según Harward, el aumento de ataques contra objetivos situados entre 20 y 200 kilómetros detrás de las líneas del frente representa "un nuevo giro por parte de Ucrania en esta guerra".
Por otro lado, cada vez hay más informes de que el suministro al frente se ralentiza. "Existen reportes de que los soldados en la zona de Huliaipole, al este y al oeste de la región de Zaporiyia, están recibiendo menos combustible, menos munición y menos de todos los demás suministros necesarios", dice Harward. También en la región de Donetsk se registran crecientes problemas para entregar munición de artillería e incluso drones de reconocimiento.
Harward también destaca que el puente de Crimea, que recientemente ha sido objeto de ataques ucranianos, constituye una importante ruta de abastecimiento tanto para el ejército como para la población civil de la península. Si Ucrania lograra destruir completamente el puente, "realmente cortaría una de las principales arterias logísticas de Rusia", explica.
La Crimea anexionada, "el punto débil de Rusia"
Desde el 26 de junio está vigente el estado de emergencia en Crimea y en la ciudad de Sebastopol. Las autoridades impuestas por Moscú lo decretaron tras una serie de ataques ucranianos que provocaron escasez de combustible y alimentos en la península. Según el historiador británico Mark Galeotti, Ucrania ha identificado Crimea como el punto débil de Rusia.
"Es extremadamente difícil mantener el abastecimiento de combustible, energía, agua y todos los demás recursos necesarios. Por ello, se espera que aumentando la presión sobre Crimea se obligue a Putin a iniciar negociaciones de paz serias, pero en condiciones favorables para Ucrania", explica a DW el profesor emérito del University College London.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha calificado los ataques contra depósitos de combustible y refinerías como "sanciones a medio y largo plazo", destinadas a obligar a Moscú a sentarse a negociar. Al mismo tiempo, Galeotti advierte que existe el riesgo de que esta estrategia provoque una escalada por parte de Putin.
Galleotti considera que las especulaciones sobre una reconquista militar de Crimea por parte de Ucrania constituyen más bien "una forma de guerra psicológica"."Creo que no solo sería extremadamente difícil de llevar a cabo, sino que además crearía una situación ante la cual Putin tendría que responder con medidas de escalada. Perder Crimea sería sencillamente demasiado humillante para él, ya que la considera la 'joya de la corona' de sus conquistas. Por eso, desde la perspectiva ucraniana, el objetivo es ejercer presión más que conquistar realmente el territorio", opina.
¿Se puede obligar a Putin a hacer la paz?
Preguntado sobre cómo podría ser una posible escalada rusa, Galeotti apunta: "Putin dispone de varias opciones. Podría movilizar a cientos de miles de reservistas , aunque eso sería extremadamente impopular desde el punto de vista político y generaría un gran descontento. También dispone de unos 150.000 reclutas que todavía no ha enviado al frente, lo cual igualmente sería muy impopular. Y, si se consideran escenarios aún más extremos, existe la posibilidad —aunque la considero muy improbable— de que recurra al uso de armas nucleares tácticas. Tiene varias opciones, pero todas terminarían perjudicándolo también a él. La cuestión decisiva es hasta dónde está dispuesto a llegar".
Según Galeotti, por el momento "no hay motivos para afirmar que la economía rusa esté al borde del colapso, que la población esté preparada para una rebelión masiva o que un golpe de Estado sea inminente". Sin embargo, también duda de que Rusia pueda mantener el esfuerzo bélico actual durante mucho más tiempo.
(ms/el)