La democracia a la uzbeka
17 de mayo de 2005
Tages-Anzeiger, de Ginebra: "Después de los sucesos violentos de Andizhán, Occidente no puede cerrar los ojos y dejar de reconocer con qué régimen está tratando. Karímov ha perseguido durante los últimos 15 años a la oposición calificándola de extremista musulmana.
Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre 2001 Karímov se puso de moda: Washington lo hizo su aliado porque necesitaba a Uzbekistán como base para los ataques contra Afganistán y quería marcar presencia con una base militar en la región. Una alianza que se inició incluso a sabiendas del informe sobre derechos humanos presentado por la Secretaría de Estado norteamericana, en el que se criticaba duramente al régimen uzbeco que creó el suelo propicio para el radicalismo religioso."
Británicos y estadounidenses en descuerdo
Népszabadság, de Hungría: "El gobierno británico despidió el año pasado a su embajador en Tashkent, después de que criticara oficialmente en varias ocasiones las violaciones cometidas por Karímov... pero en esta ocasión el ministro de Exteriores británico, Jack Straw, no estuvo dispuesto a sumarse a la línea ruso-estadounidense que sostiene que son "terroristas" los responsables de la violencia en Uzbekistán.
No resulta fácil defender el discurso oficial estadounidense que sostiene que en "Uzbekistán la meta a largo plazo es conquistar la democracia", mientras que la realidad demuestra completamente lo contrario: que en Uzbekistán el Estado ha cometido un genocidio; probablemente el peor desde la masacre de Tiananmen en Pekín en junio de 1989."
Karímov: un poco bueno, un poco malo
Berliner Zeitung, de Berlín: "No existe oposición política en este país, no hay derecho a la libre opinión, no hay libertad de prensa, nada que pueda ser lejanamente base para una democracia. Un informe elaborado por la Secretaría de Estado norteamericana el año pasado, documenta claramente la postura del Estado uzbeco de cara a los derechos humanos. Se habla aquí de detenciones injustificadas y de tortura en las cárceles.
La Secretaría de Estado estadounidense congeló 18 millones de dólares de ayuda financiera para Uzbekistán, puesto que no podía reconocer avances en el respeto de los derechos humanos ni en el ámbito político ni en el económico.
Sin embargo este veredicto no impidió que la Secretaría de Defensa norteamericana otorgara a Uzbekistán, el mismo año, ayuda militar por 21 millones de dólares. Es así como Islam Karímov preserva la seguridad y estabilidad en Uzbekistán y en otros lugares."