La diplomacia no se rinde
24 de enero de 2003
Los llamados a Saddam Hussein a cooperar activamente con los inspectores de armas de la ONU, encabezados por Hans Blix, se multiplican a medida que corre la cuenta regresiva para la presentación del informe de las investigaciones realizadas en Irak al Consejo de Seguridad de la ONU. El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Joschka Fischer, aplaudió hoy en Turquía la declaración emitida en la víspera por los vecinos de Irak y Egipto, calificándola como un "mensaje contundente" para Saddam Hussein. A su juicio, con ello se le brinda una "última oportunidad".
Doble vía
No obstante, las esperanzas que pueden cifrarse en que Saddam Hussein responda positivamente al llamado son en extremo escasas, máxime porque Bagdad sostiene estar colaborando con la misión de los expertos de la ONU. Blix, por su parte, reconoce que los iraquíes no han obstaculizado el trabajo de su equipo, si bien volvió a indicar que la cooperación no es plena. Pero eso no parece suficiente para acusar a Irak de serias transgresiones a la resolución 1441 de la ONU, en la que se le exige el desarme, so pena de "graves consecuencias". Por otro lado, es evidente que las pruebas de la existencia de arsenales de exterminio masivo en el país siguen brillando por su ausencia.
Los esfuerzos diplomáticos por preservar la paz no pueden limitarse, por lo tanto, a lanzar exhortaciones al régimen iraquí. Las gestiones van encaminadas paralelamente a frenar la marcha de los preparativos de guerra estadounidenses. En este contexto se inscriben las demandas de Alemania de brindar más tiempo a los inspectores, y solicitar informes adicionales. De plazos concretos no se habla todavía, pero ya se ha anunciado una visita de Hans Blix a Berlín para el 5 de febrero. Y ésta no tendría gran sentido si para ese entonces ya hubiera que enfrentar hechos consumados.
Posiciones similares
Alemania, que se apresta a asumir el mes próximo la presidencia del Consejo de Seguridad, apuesta con renovadas energías a la carta diplomática, haciendo causa común con Francia. Quizá sea prematuro hablar ya de un sólido bloque contra la guerra, como lo hizo este viernes profusamente la prensa turca, en alusión a las declaraciones franco-germanas. Pero los bandos se decantan y este viernes también Moscú manifestó su cercanía a la posición de París y Berlín. En conversación telefónica con el canciller Gerhard Schröder, el presidente Vladimir Putin coincidió en la necesidad de dar margen suficiente a los inspectores de armamento y de agotar todos los recursos políticos para que se cumpla la resolución de la ONU. Dicho en otros términos, Rusia tampoco ve el 27 de enero como un plazo fatal. Igualmente China se muestra contrario a la opción bélica.
La renuencia de tres de los cinco países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad no detendrá probablemente los planes del gobierno de Bush. En círculos estadounidenses se recuerda ya que en el caso de Kosovo tampoco hizo falta una resolución de la ONU para que una coalición internacional interviniera. No obstante, en el aspecto político, la posición de Estados Unidos se vuelve más difícil, teniendo en cuenta también que la propia población no apoya mayoritariamente una guerra sin la venia de las Naciones Unidas.