Las catástrofes naturales tienen consecuencias desastrosas para los afectados. En los países industrializados, la reconstrucción de la infraestructura supone un impulso para la economía. En cambio, en los países emergentes pueden ser un duro golpe para la coyuntura. Pero ¿es aceptable valorar las catástrofes en base a aspectos económicos? Economistas, empresarios y aseguradoras lo hacen.