Marriott y Starwood conformarán la mayor cadena del mundo
9 de abril de 2016
La operación, aprobada por sendas juntas de accionistas, está sólo pendiente de que los organismos reguladores de la competencia en China y la Unión Europea la acepten.
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En dos juntas separadas que culminaron con un comunicado conjunto, los accionistas de las cadenas hoteleras Marriott International y Starwood Hotels and Resorts, dueña de las empresas Sheraton o Westin Hotels, aprobaron este viernes (08.04.2016) la fusión de ambas compañías en una operación valorada en más de doce mil millones de dólares. La compra de Starwoods por parte de Marriot da lugar a la creación de la compañía hotelera más grande del mundo, con 1,1 millones de habitaciones.
El 79 por ciento de los accionistas de Marriott dio luz verde a la operación, así como el 63 por ciento de los presentes en la asamblea de Starwood. Las votaciones tienen lugar unos días después que se conociera que un consorcio liderado el grupo asegurador chino Anbang decidía retirar su oferta sobre Starwood, dando vía libre a Marriott. El acuerdo de fusión, alcanzado hace tres semanas, contemplaba que los accionistas de Starwood reciban por cada uno de sus títulos 21 dólares en efectivo y 0,8 acciones de Marriott.
Transición suave
"Nuestros equipos continúan planificando la integración de ambas compañías y estamos comprometidos a llevar a cabo una transición tranquila y en tiempo y forma", afirma Arne Sorenson, presidente y director ejecutivo de Marriott International. La fusión deberá ser aprobada todavía por las autoridades de competencia chinas y de la Unión Europea, después de haber recibido el visto bueno de los organismos antimonopolio de Canadá y Estados Unidos, por lo que hasta mediados de año no se espera que se pueda hacer efectiva.
Las compañías, que suman 5.700 hoteles, esperan ahorrar 200 millones de dólares al año. Thomas Mangas, director ejecutivo de Starwood, sostuvo que la votación de los accionistas fue un paso muy importante en dirección al cierre del acuerdo. "No hay duda de que esta transacción ubica a nuestra compañía en el mejor camino posible y nos entusiasman las posibilidades que esta fusión va a generar para nuestros accionistas, socios, propietarios y clientes", agregó Mangas.
LGC (dpa / EFE / Reuters)
¿Pasar una noche en la cárcel? ¿O, mejor, en la cueva? Quien busque alojamiento totalmente original para estas vacaciones, puede encontrarlo en Alemania. Los hoteles más curiosos, de Berlín hasta Obertsdorf.
Imagen: Propeller Island
Dormir en una obra de arte
Cada habitación es única. En una, el huésped duerme en un sarcófago. En otra, los muebles cuelgan del cielo raso. El que más llama la atención es un cuarto cuyas paredes son espejos. Es el hotel Propeller Island, de Berlín. Su diseño es obra del artista Lars Stroschen, por lo cual todo el edificio está considerado una obra de arte. Cada habitación tiene su propia música de fondo.
Imagen: Propeller Island
Romanticismo ferroviario
En Jüterbog, a 60 kilómetros de Berlín, los visitantes pueden disfrutar de la elegancia del tren transiberiano. El hotel es un antiguo carro dormitorio y cuenta con sitio para 25 huéspedes. En cada compartimento hay una cama doble, un tresillo y un baño.
Imagen: Schlafwagenhotel
La maleta es el hotel
Es quizá el hotel más pequeño del mundo. Se llama Kofftel (combinando las palabras en alemán para “maleta” y “hotel”) y se encuentra ubicado en Lunzenau, cerca de Chemnitz. La cabina para dormir con forma de maleta fue fundada en 2004; mide un metro y medio de ancho, por tres de largo, por dos de altura. Cada año, entre abril y octubre, recibe a cerca de 500 huéspedes.
Imagen: Zum Prellbock
Durmiendo como un hobbit
Para esta experiencia no es necesario trasladarse hasta los sets cinematográficos. En los bosques de Turingia, los fanáticos de El Señor de los Anillos pueden pernoctar como auténticos hobbits, en cuevas que cuentan con sala, dormitorio y baño.
Imagen: Feriendorf Auenland
Durmiendo con Lobos
Hay quien cuenta ovejas para dormir. Aquí sólo hay lobos. Tampoco hay otros humanos a la vista. Quien busque una aventura así, puede dirigirse al Tree Inn, cerca de Bremen. Es un hotel-casa instalado arriba de los árboles, en medio de un santuario natural donde pululan lobos jóvenes. Desde una altura de cinco metros, y a través de un muro de cristal, se puede ver libremente a los animales.
Imagen: Tree Inn
Cama en el drenaje
Por aquí no corre el agua. Por el contrario, en el Parkhotel de Bottrop, en la cuenca del Ruhr, los huéspedes duermen en grandes tubos de desagüe. No hay un precio regular para la habitación: cada visitante paga lo que cree conveniente. Lo tubos miden tres metros de largo por 2,40 de diámetro, y pesan 11,5 toneladas cada uno. Hay justo el sitio suficiente para una cama y una mesita.
Imagen: picture-alliance/dpa/R. Weihrauch
Tras las rejas
Antes, estas celdas estaban ocupadas por transgresores de la ley. Hoy pernoctan en ellas aficionados a las novelas policiacas. En un antiguo penal cerca de Kaiserslautern se encuentra el hotel Alcatraz, con 56 habitaciones. Las rejas de acero aparecen por doquier, por ejemplo, en e bar del hotel. Pero no nada que temer. Desde luego, los huéspedes pueden moverse con absoluta libertad.
Imagen: alcatraz
Como Diógenes en el barril
Donde antes se almacenó vino, hoy se puede pasar la noche. En el patio del hotel Lindenwirth, en la localidad vinícola de Rüdesheim, se encuentran seis barricas habitables. Con una capacidad de 6.000 litros, cada una ofrece espacio para dos camas.
Imagen: Lindenwirt
Durmiendo como los caballeros
El hotel Arthus, cerca del Lago de Constanza, invita a un viaje por el tiempo. Las habitaciones están equipadas a la usanza de un hostal medieval. Un guía instruye a los visitantes acerca de los rituales característicos de aquella época.
Imagen: Hotel Arthus
No apto para frioleros
Las bebidas en el bar del hotel Iglu-Lodge seguro están heladas. De diciembre a abril, este hotel construido en hielo y nieve abre sus puertas en Oberstdorf. Hasta 40 huéspedes pueden alojarse en iglúes para dos o cuatro personas. El hotel se ubica a una altura de 2.000 metros sobre el nivel del mar y ofrece, además de su frescura, una hermosa vista panorámica de los Alpes bávaros.