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David Cameron ahorra a toda costa

12 de noviembre de 2010

La violencia que afloró en Gran Bretaña durante las recientes protestas estudiantiles es sólo uno de los síntomas del malestar que empiezan a causar los recortes fiscales promovidos por el Gobierno de David Cameron.

Cameron se ha propuesto hacer los mayores recortes de gasto público desde la Segunda Guerra Mundial.Imagen: AP

La administración del Primer Ministro del Reino Unido, David Cameron, se ha propuesto hacer mayores los recortes de gasto públicodesde la Segunda Guerra Mundial, con miras a reducir el inmenso déficit presupuestario del país. Cameron defiende su decisión alegando que las duras medidas tomadas por su Gobierno no solamente traerán beneficios tangibles para la población británica a mediano plazo; a su juicio, al achicar el aparato estatal, estas medidas devolverán el poder y la responsabilidad a las comunidades y a las organizaciones de voluntarios.

“La Gran Sociedad” (“the Big Society”) es el nombre que Cameron y sus asesores le han dado a su programa de Gobierno; la idea que se pretende transmitir a la ciudadanía se reduce a la noción de que mientras más pequeño sea el Estado y menos peso tenga en la vida pública nacional, mayor será el rol jugado por cada uno de los habitantes de la isla. Un gran individuo para una gran sociedad. Muchas personas se han mostrado receptivas al mensaje articulado por Cameron, pero el escepticismo se extiende a lo ancho y largo del país.

¿La ”Gran Estafa“?

Los sondeos de opinión muestran que la mayoría de los votantes aceptaron la necesidad de reducir el déficit presupuestario, inédito en tiempos de paz: el déficit sobrepasa el 10 por ciento del PIB, de ahí que el Gobierno haya convertido su plan de austeridad en su prioridad. Sin embargo, los primeros en sentir en carne propia los efectos del recorte fiscal han hecho evidente su rechazo a la manera en que se ha decidido responder a esta crisis: la violencia que afloró en las recientes protestas estudiantiles es sólo una de las reacciones negativas.

La idea que pretende transmitir el programa “la Gran Sociedad” de Cameron: mientras más pequeño sea el Estado, más grande será el rol jugado por cada ciudadano.Imagen: picture-alliance/dpa

El estamento liderado por Cameron está invirtiendo todos los recursos posibles en una campaña para persuadir a la población de que su colaboración es imprescindible si desea que el proyecto de “la Gran Sociedad” funcione. Pero el voluntariado no ha digerido en absoluto el discurso gubernamental: “Cuando anunciaron lo de ‘la Gran Sociedad’ por primera vez, predije que se trataba más bien de la gran estafa”, comentaba recientemente Barry Todman, uno de los voluntarios más prominentes del distrito de Sutton, en el sur de Londres.

El pesimismo se extiende

Todman asegura que el objetivo de Cameron y su entorno –conseguir que los voluntarios asuman el trabajo y las responsabilidades que deberían cumplir los empleados públicos– fracasará. Por si fuera poco, ya se cuenta con una notable restricción del consumo interno, un fenómeno que empeorará la situación general de la economía británica: un sondeo publicado este viernes (12.11.2010) señala que la confianza del consumidor británico cayó en octubre a su menor nivel desde marzo de 2009.

El gasto se elevó notablemente porque la ciudadanía con recursos ha tendido a hacer sus compras antes de que el Gobierno incremente el impuesto al valor agregado a principios de 2011, pero el pesimismo difuso y la preocupación de cara al futuro inmediato se extienden rápidamente. Ese es el contexto que permitió que las protestas pacíficas del estudiantado británico –en respuesta al anuncio de que la administración Cameron permitiría a las universidades triplicar el costo de sus matrículas– se transformaran inesperadamente en disturbios violentos.

Las protestas pacíficas del estudiantado británico en respuesta al encarecimiento de las matrículas universitarias se transformaron en disturbios violentos.Imagen: AP

Ahorrando por el lado equivocado

El Instituto de Estudios Fiscales, una organización independiente, atizó aún más la controversia este viernes (12.11.2010) al poner en duda que el encarecimiento de las matrículas universitarias ayude a consolidar las finanzas públicas. Su argumento: el dinero que el Estado podría ahorrar al no financiar las matrículas en cuestión lo gastaría al ofrecer un mayor número de créditos subsidiados para estudiantes. Los manifestantes están tan iracundos como los liberales demócratas –los socios del partido conservador en la coalición de Gobierno–, que se opusieron desde el principio al alza en el costo de las matrículas universitarias.

Este jueves (11.11.2010), el Gobierno británico procuró minimizar la importancia de los disturbios del día anterior, pero es poco probable que haya disipado el temor a que sucesos similares se repitan tras la aplicación de otras medidas en el marco del recorte del gasto público. David Cameron condenó los incidentes violentos producidos durante la protesta estudiantil y anunció que actuará contra los agitadores “con toda la dureza de la ley”. Durante la protesta, un policía casi pierde la vida cuando uno de los manifestantes arrojó un matafuegos desde los techos de la sede tomada del Partido Conservador, al que pertenece el Primer Ministro.

Autor: Evan Romero-Castillo / Stephen Beard / dpa / Reuters
Editor: Pablo Kummetz

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